La correa de distribución es una de las piezas más importantes del motor… y también una de las más olvidadas. Si estás pensando en comprar un coche de segunda mano o no tienes claro cuando se cambió por última vez, conviene comprobarlo cuanto antes. Un fallo en este componente puede acabar en una avería muy cara, incluso en la rotura total del motor.
Te explicamos cómo saber si la correa de distribución ya ha sido sustituida y qué señales pueden alertarte.
¿Por qué es tan importante la correa de distribución?
La correa de distribución se encarga de sincronizar el movimiento del cigüeñal y el árbol de levas, permitiendo que válvulas y pistones trabajen de forma coordinada. Con el paso del tiempo y los kilómetros, este elemento se desgasta.
En la mayoría de los coches, los fabricantes recomiendan cambiarla entre 100.000 y 150.000 kilómetros, aunque puede variar según el modelo y el uso del vehículo. Si no se sustituye a tiempo, puede desintegrarse y provocar una avería grave.

1.Revisa el libro de mantenimiento
El primer paso es sencillo: consulta el libro de mantenimiento o las facturas del vehículo. Si la correa se ha cambiado, debería aparecer reflejado junto con el kilometraje y la fecha de intervención.
Si has comprado el coche usado y no dispones de esta documentación, será necesario recurrir a otras comprobaciones.
2.Haz una inspección visual
Si tienes acceso a la correa, puedes observar su estado:
- Si presenta grietas, deshilachados o manchas de aceite, es señal de desgaste.
- Si ves marcas blancas de fábrica, podría indicar que nunca ha sido sustituida.
- Si está limpia y sin daños visibles, podría tratarse de una correa relativamente nueva.
Eso sí, la inspección visual no siempre es definitiva, ya que parte del desgaste puede no apreciarse a simple vista.
3.Escucha el motor
Otro indicador importante es el sonido. Una correa mal instalada o muy desgastada puede producir que el motor no suene ‘fino’ al arrancar o durante la marcha.
Si detectas alguno de estos síntomas, conviene acudir cuanto antes a un taller para evitar daños mayores.
4.Comprueba el kit de distribución
La correa no suele cambiarse sola. Normalmente se sustituye junto con el kit de distribución, que incluye tensores, poleas e incluso la bomba de agua.
Si observas componentes metálicos brillantes y con aspecto nuevo, es probable que la intervención se haya realizado hace poco.

5.¿Todavía tienes dudas?
Si el coche tiene un anterior propietario localizable, preguntarle puede ser la forma más rápida de confirmar el cambio. En caso contrario, ante la mínima duda, lo más prudente es sustituir la correa por prevención.
El coste del reemplazo es elevado, sí. Pero nada comparado con el precio de reparar un motor roto. En cuestiones de distribución, más vale prevenir que curar.
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