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ZBE: ¿Por qué es el mejor momento para comprar coche eléctrico?

Si necesitas un vehículo 0 emisiones para entrar en la ZBE, debes saber que ahora es el mejor momento para comprar un coche eléctrico de segunda mano.

Los coches eléctricos usados apenas representaron un 0,9 por ciento de los más de 2,11 millones totales vendidos en 2024. A pesar de que cada vez hay más oferta disponible y de que el precio está a la baja, todavía despierta muchos recelos entre los conductores. Pero es muy buen momento para comprar un coche eléctrico de segunda mano para sortear las restricciones Zonas de Bajas Emisiones (ZBE). Y para ahorrar.

Hay conductores que sí parecen tenerlo claro y se atreven a cambiar el «chip». En el primer mes del año se han vendido unos 1.850 coches usados puros de segunda mano, esto es un 55 por ciento más que en enero del año pasado. Por un lado, la oferta es cada vez mayor porque van llegando coches del mercado de nuevos. De todos los tamaños y con tecnología mucho más moderna.

Las obligaciones derivadas del cumplimiento de la normativa CAFE que en la práctica va a obligar a los fabricantes a vender más eléctricos favorecerá la llegada de seminuevos al mercado de segunda mano.  

Otro de los factores por los que es buen momento para comprar un coche eléctrico ahora es que el precio ha descendido respecto a los vehículos de gasolina y diésel. La caída es del 8,1 por ciento de media respecto al año anterior quedándose en 31.990 euros según el informe anual ElecticarVO elaborado por GANVAM y Coches.net . La estabilización reciente del valor de los eléctricos usados indica que es una gran oportunidad para comprar antes de que los precios vuelvan a subir.

El principal temor del comprador de coche eléctrico

Ahora bien, y más allá de la oferta y del precio, persisten ciertos temores y dudas sobre la fiabilidad y el coste de mantenimiento de estos vehículos.

En todo caso las reglas básicas para comprar un coche eléctrico usado no difieren demasiado de las de un vehículo de combustión. Es crucial revisar el estado general del coche, buscar daños estructurales y consultar los informes de inspección técnica.

Revisaremos también los sistemas de calefacción y aire acondicionado, ya que las reparaciones pueden ser costosas y el estado de la suspensión, que sufre más que un térmico por el peso de la batería. Así como los neumáticos, si bien los frenos, debido a la frenada regenerativa suelen presentar un desgaste menor.

Ahora bien, hay un aspecto que preocupa especialmente a los compradores: el estado de la batería. Las baterías de los coches eléctricos se degradan con el tiempo, pero la tecnología ha avanzado lo suficiente para garantizar una longevidad considerable.

En general, se estima que una batería pierde entre un 1,6 por ciento y un 2 por ciento de su capacidad cada año. Esto significa que incluso un coche con varios años de uso puede seguir ofreciendo una autonomía adecuada. Para evaluar el estado de la batería, se pueden utilizar herramientas de diagnóstico o confiar en empresas que proporcionen informes detallados. Aquí es más importante que nunca adquirirlo en un establecimiento de confianza que nos dé garantías.

Baterías, cada vez más asequibles

Uno de los temores más extendidos respecto a los coches eléctricos usados es el elevado coste de reemplazar la batería. Sin embargo, este coste ha disminuido significativamente y seguirá reduciéndose en los próximos años.

Según un reciente estudio de Goldman Sachs, en 2020, el reemplazo de una batería podía costar el equivalente al 100 por ciento del precio del coche usado. En 2024, este porcentaje se redujo al 75 por ciento del valor de un vehículo de 15.000 dólares (cerca de 14.500 euros). Según las proyecciones, en 2030 este coste representará solo el 30 por ciento del valor del coche.

Una disminución del precio de los materiales utilizados en las baterías, la mayor eficiencia en la producción y reciclaje de baterías y el aumento de la densidad energética, reduciendo el coste por kWh, son los factores que están impulsando la reducción de costes.

Se estima que en 2026 el precio de las baterías alcanzará los 80 dólares/kWh (77 euros), y podría descender hasta los 35 dólares/kWh en 2030 (33,9 euros). Esto significa que, para una batería de 100 kWh, el coste de reemplazo podría situarse entre 4.500 y 5.000 dólares (entre 3.800 y 4.300 en euros), una cifra mucho más asequible en comparación con la situación actual.

Además, existe la posibilidad de revender la batería usada para su reutilización en almacenamiento de energía, lo que permitiría recuperar parte del coste del reemplazo.

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