Semaforo Japón IA

¿Por qué los semáforos de Japón parecen azules en lugar de verdes?

Descubre el curioso secreto lingüístico y cultural que hace que el “verde” de los semáforos brille con un tono turquesa que sorprende a los visitantes.

Si alguna vez has viajado a Japón, seguro que te has fijado en que los semáforos “verdes” no parecen exactamente verdes. Más bien muestran un tono turquesa o azulado, algo que puede confundir a quienes esperan los colores clásicos europeos. Esta singularidad no es un error ni una decisión arbitraria, sino el resultado de una tradición lingüística que se remonta siglos atrás, según explican medios internacionales.

En Japón, durante mucho tiempo existió un único término para referirse tanto al azul como al verde: “aoi” (). Aunque con el tiempo se introdujo la palabra “midori” () para indicar específicamente el verde, su uso cotidiano no se consolidó del todo. Esto explica que los semáforos que indican “avance” o “paso permitido” mantengan un tono que combina verde y azul, dando lugar al característico color turquesa que vemos hoy en día.

Semaforos azules japón

Entre tradición y normativa internacional

Aunque pueda parecer un desafío para la normativa global, Japón ha buscado un equilibrio entre sus costumbres lingüísticas y las reglas internacionales de tráfico. El país no forma parte del Convenio de Viena sobre señales de tráfico de las Naciones Unidas, que establece que el verde indica “seguir” y el rojo “detenerse”, pero aun así respeta el concepto básico: rojo sigue siendo “alto” y azul-turquesa significa “adelante”.

Esta solución permite a los japoneses mantener un vínculo con su tradición mientras cumplen de manera aproximada con las normas internacionales, evitando confusión en los conductores y peatones. Los semáforos azules, por tanto, son un compromiso visual que se mantiene desde los años 30, cuando las primeras señales luminosas se instalaron en las calles japonesas.

¿Confunde o mejora la señalización?

Para los visitantes puede resultar extraño al principio, pero los conductores japoneses lo reconocen como algo natural. La clave está en que, pese a la tonalidad azulada, la función del semáforo no cambia: rojo para detenerse y azul-turquesa para avanzar. Además, la mayoría de las señales mantienen un contraste suficiente con el entorno, evitando problemas de visibilidad incluso de noche o con condiciones de luz adversas.

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