Golf Crash test

Del VW Golf II al VIII, así ha evolucionado. Capítulo 1: crash test

DEKRA compara la seguridad del Volkswagen Golf desde la segunda hasta la actual octava generación. Tres décadas de evolución.

DEKRA ha llevado a cabo un estudio que demuestra cómo la seguridad pasiva en los automóviles ha evolucionado en los últimos 30 años. Para ello, la compañía realizó una prueba de choque con un VW Golf II, fabricado entre 1983 y 1992, y comparó los resultados con un test EuroNCAP del VW Golf VIII, en producción desde 2019.

La prueba con el Golf II se llevó a cabo en el DEKRA Crash Test Center de Neumünster siguiendo el estándar de choque frontal offset de EuroNCAP: el vehículo impactó una barrera a 64 km/h con un solapamiento del 40 %.

dekra crash test golf ii 1

La barrera contaba con una estructura de panal de aluminio para simular la absorción de energía de un vehículo contrario, lo que equivale a una colisión frontal de dos coches idénticos a 50 km/h con el mismo solapamiento, como podría ocurrir durante un adelantamiento.

Para respetar la antigüedad del vehículo, se utilizó un maniquí más antiguo sin instrumentos de medición, evitando así daños graves. Tampoco se instalaron asientos infantiles ni maniquíes de niños, y el Golf II no se cargó hasta la masa total especificada en protocolos modernos, dado que su peso en vacío es significativamente menor que el del Golf VIII.

Resultados dramáticos para el Golf II

dekra crash test golf ii 2

El estudio reveló que, en caso de colisión, el conductor del Golf II prácticamente no tendría posibilidad de supervivencia. El habitáculo colapsa, los componentes penetran en el espacio del conductor y el impacto con el volante, junto con las altas desaceleraciones, hace imposible una extracción rápida para primeros auxilios. La probabilidad de supervivencia del pasajero delantero también es muy baja, especialmente debido a impactos en la cabeza y el pecho.

Golf VIII: protección efectiva y lesiones leves

Golf VIII Euroncap

En contraste, los ocupantes del Golf VIII solo habrían sufrido lesiones leves, como moretones o contusiones en piernas y torso. El habitáculo permaneció intacto, las puertas pudieron abrirse sin esfuerzo y el despliegue de airbags frontales y laterales, combinado con cinturón de seguridad, pretensor y limitador de fuerza, ofreció una protección muy eficaz.

El estudio pone de manifiesto la enorme diferencia en seguridad entre generaciones de vehículos y evidencia cómo la tecnología moderna ha logrado salvar vidas de manera significativa.

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