No todos los días se puede asistir a una formación tan técnica y, al mismo tiempo, exigente y gratificante. El pasado viernes, los conductores de bomberos de la Comunidad de Madrid participaron en un curso de conducción avanzada, en la pista de agua del INTA, diseñado para mejorar su seguridad y eficacia al volante.
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El encargado de dirigir la sesión fue Juan Ignacio Martín Abad, instructor especializado en conducción de emergencia, que guió a los participantes a través de diferentes ejercicios para poner a prueba sus reflejos y capacidad de control.
Los protagonistas sobre el asfalto fueron los Ford Raptor y Ranger, los mismos modelos que los bomberos utilizan habitualmente en sus desplazamientos de servicio. Dos vehículos potentes, resistentes y perfectamente adaptados a las exigencias de su trabajo diario.

Frenar, esquivar y mantener el control
La jornada comenzó con ejercicios de frenado de emergencia. Los conductores comprobaron cómo cambian las distancias de detención según la velocidad y las condiciones del firme. A continuación, se enfrentaron a maniobras de esquiva sobre superficie deslizante. Una prueba que exige precisión y dominio del volante para evitar obstáculos inesperados o vehículos detenidos.
En la parte más técnica del curso, los bomberos trabajaron el control del sobreviraje y subviraje. La pista de agua del INTA, con su capacidad para simular adherencias variables, permitió experimentar situaciones que pueden darse en carretera: una curva cerrada bajo la lluvia, una frenada brusca o una pérdida de tracción repentina.
El objetivo de cada ejercicio era claro: aprender a mantener el control del vehículo en las circunstancias más complicadas. Porque cuando la llamada de emergencia llega, la carretera no siempre está a favor.

El Raptor y la Ranger, dos aliados en cada intervención
Los Ford Raptor y Ranger no son simples vehículos de formación: forman parte del día a día de los bomberos madrileños. Su potencia, tracción y estabilidad los convierten en herramientas indispensables para acceder a zonas complicadas o desplazarse con rapidez en situaciones de emergencia.
Ponerlos a prueba en un entorno seguro como el INTA permite a los conductores conocer mejor su comportamiento y límites, ganando confianza y precisión en cada maniobra. Y eso se traduce directamente en más seguridad en carretera y mayor eficacia en servicio.

Un entrenamiento que salva vidas
Esta jornada de conducción avanzada demostró la importancia de combinar formación continua con experiencia real. Los ejercicios realizados sobre el agua no solo pusieron a prueba la técnica, sino también la serenidad y el autocontrol, cualidades imprescindibles en cada desplazamiento de emergencia. Y es que la práctica constante, unida al conocimiento profundo de sus vehículos, es la base de una conducción de emergencia eficaz y segura.
En definitiva, ver a los bomberos de Madrid al volante de sus Ford Raptor y Ranger en la pista del INTA recuerda que, detrás de cada sirena, hay horas de entrenamiento, compromiso y una vocación que se demuestra en cada situación.
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