En el entorno laboral, el coche de empresa se ha convertido en más que una herramienta de trabajo. Es casi como una parte más de nuestro cuerpo y, sobre todo, de nuestra rutina. Sin duda, usarlo sin conocer los límites puede generar sanciones y mucho más allá de un despido. Si no quieres caer en una trampa para el bolsillo o para el empleo, en este artículo te contamos lo que necesitas saber.
Errores típicos: repostaje, llaves y prestar el coche
Uno de los fallos más graves es utilizar la tarjeta de combustible de la compañía para llenar el depósito del coche personal. A primera vista puede parecer una ventaja difícil de detectar, pero muchas empresas llevan un control detallado y, en caso de detectar incoherencias, el trabajador puede enfrentarse a sanciones e incluso el despido.

Aunque pueda parecer un despiste común, perder las llaves puede acarrear consecuencias importantes como cambiar todo el sistema de cierre y codificar la electrónica, lo que representaría un coste de miles de euros. Esperemos que no se te olviden y que tampoco le prestes el coche a nadie, porque si un tercero sufre un accidente, la aseguradora puede negarse a cubrir los daños y la responsabilidad económica recaería en el empleado.
Los menos frecuentes
Aunque parezca mentira, mucha gente usa el coche de empresa para ir a circuitos y competiciones. La mayoría de pólizas de seguro excluyen explícitamente cualquier daño ocurrido en competiciones o rodadas en pista cerrada, por lo que, en caso de accidente, todos los costes recaerían en el trabajador, aparte del riesgo de despido inmediato. Además, procura no consumir drogas ni alcohol si vas a conducir, ya que, aunque no sea muy común este error en trabajadores, es uno que puede ocasionar, aparte de sanciones y despidos, accidentes muy graves.
No seas despistado
Y sobre todo, aunque Isócrates se refería por aquel entonces a las personas, no hagas a otros coches lo que no harías en el tuyo. Circular con neumáticos en mal estado, ignorar los avisos de mantenimiento y los de la altura de los parkings, repostar con el combustible equivocado o dejar el vehículo en condiciones inseguras son ejemplos que pueden derivar en averías costosas y despidos, así que, presta atención. En definitiva, un mal uso del coche de empresa puede dejar de ser un problema económico y llegar a costarte tu propio trabajo.
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