Los coches de gasolina y diésel en la UE están regidos por la norma Euro 6e, que establece límites de emisiones contaminantes más estrictos para cada tipo de motor. Además, se está preparando la norma Euro 7 para reducir aún más estas emisiones y prolongar la vida útil de los componentes de los vehículos.
Qué es un coche con etiqueta C
Los coches con etiqueta ambiental C son los vehículos de combustión interna más modernos y eficientes aún disponibles en el mercado. Están impulsados por motores de gasolina o diésel que cumplen las normas europeas Euro 6e, que limitan de forma estricta las emisiones contaminantes, en el último caso focalizando en emisiones de NOx y CO.
Esta etiqueta se asigna a coches de Gasolina matriculados a partir de enero de 2006 y a Diésel matriculados desde septiembre de 2015.
Los motores que la llevan incorporan tecnología avanzada de reducción de emisiones, como filtros de partículas, catalizadores selectivos (SCR) o sistemas de recirculación de gases (EGR). Gracias a ello, sus emisiones de óxidos de nitrógeno (NOx) y partículas son muy inferiores a las de generaciones anteriores, y sus consumos se han reducido notablemente.
La etiqueta C no otorga ventajas de circulación en las grandes ciudades —a diferencia de los ECO o CERO—, pero garantiza la máxima libertad fuera de las Zonas de Bajas Emisiones (ZBE) y será la que más vehículos conserve en activo durante los próximos años.

Cómo funciona
El funcionamiento es el de un coche tradicional de combustión interna, pero con una gran mejora tecnológica. Los motores de gasolina emplean inyección directa, turbocompresores y sistemas de gestión electrónica que optimizan la mezcla aire-combustible para reducir el gasto y las emisiones.
En los diésel modernos, la eficiencia se ha llevado al límite mediante: inyección common-rail de alta presión, para una combustión más limpia; filtros de partículas (DPF), que eliminan las micropartículas sólidas del escape; y catalizadores SCR con AdBlue, que transforman los óxidos de nitrógeno (NOx) en nitrógeno y vapor de agua, reduciendo drásticamente la contaminación.
A ello se suma una aerodinámica más cuidada, cajas de cambio automáticas cada vez más eficientes y sistemas de parada y arranque automático (Start&Stop) que reducen el consumo en tráfico urbano.
El resultado son coches más limpios, potentes y agradables de conducir, que mantienen autonomías largas y repostajes rápidos, sin depender de enchufes ni infraestructuras eléctricas.
Qué beneficios aporta al usuario
- Motor tradicional, eficiencia moderna. Son coches de combustión conocidos, con mecánicas depuradas y fiables, pero mucho más eficientes que en el pasado.
- Gran autonomía y versatilidad. Su capacidad de recorrer 600 a 1.000 km con un solo depósito sigue siendo su gran ventaja frente a los eléctricos.
- Precio competitivo. Suponen una inversión inicial menor que los ECO o CERO, tanto en compra como en mantenimiento.
- Amplia oferta. La mayoría de modelos del mercado —desde utilitarios hasta SUV o berlinas— cuentan con versiones con etiqueta C.
- Menores emisiones y mayor eficiencia. Las últimas generaciones han reducido hasta un 90% las emisiones contaminantes respecto a los coches Euro 3 o anteriores.
Es tu coche si…
El coche con etiqueta C es ideal para quien busca un vehículo versátil, potente y de uso mixto, que combine ciudad y carretera sin complicaciones.
Es una excelente opción para quienes viven fuera de los grandes núcleos urbanos, donde las Zonas de Bajas Emisiones no suponen restricciones diarias. O para quienes viajan con frecuencia por carretera y valoran la autonomía, la rapidez de repostaje y la robustez mecánica.
También es la alternativa lógica para conductores que no necesitan las ventajas urbanas de un ECO, pero desean un coche moderno, seguro y eficiente.
El coche con etiqueta C no es la mejor elección para uso eminentemente urbano. En ciudades como Madrid o Barcelona, su acceso a determinadas zonas está restringido y, con el paso del tiempo, las limitaciones serán más severas y en más capitales. Tampoco resulta ideal para quienes buscan la máxima eficiencia o una conducción de bajas emisiones, ya que no dispone de apoyo eléctrico ni de etiqueta ECO.
Finalmente, quienes piensen mantener el coche durante más de diez años deberían considerar que las políticas locales de movilidad podrían restringir progresivamente su circulación, incluso en áreas periféricas, conforme avance la implantación de las ZBE.
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