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La UE apunta al fin del biocombustible de soja: qué cambios traerá para los coches en Europa

Bruselas quiere eliminar el uso de soja como materia prima para biocombustibles por su impacto ambiental y proteger la eficiencia real de los combustibles verdes en el transporte.

La Unión Europea ha dado un paso más en su ambiciosa agenda de movilidad sostenible. Según AutoMotorSport, un borrador de la Comisión Europea indica que el aceite de soja dejará de considerarse un recurso válido para la producción de biocombustibles debido a su elevado riesgo de contribuir a la deforestación y la destrucción de ecosistemas sensibles. Este movimiento llega en un momento en el que la electrificación y los combustibles avanzados se presentan como las alternativas más fiables para reducir las emisiones del sector del transporte.

La medida forma parte de la revisión de la llamada iLUC-Verordnung, la normativa europea sobre “cambios indirectos de uso del suelo”, que analiza cómo el cultivo de determinados vegetales para energía puede generar consecuencias negativas en otras partes del planeta. Los datos más recientes muestran que el aumento del cultivo de soja en países de Sudamérica y Estados Unidos está afectando a bosques, sabanas y suelos ricos en carbono. Este efecto, conocido como cambio indirecto de uso del suelo, provoca liberación de CO₂ y reduce la efectividad real de los biocombustibles que se utilizan en los vehículos europeos.

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Impacto en los conductores y el mercado de combustibles

Para los fabricantes y distribuidores de biocombustibles, la eliminación de la soja como materia prima supone un cambio significativo. El biodiésel a base de soja dejará de poder computarse en las cuotas de reducción de emisiones que las compañías deben cumplir, lo que hará que su uso deje de ser atractivo desde un punto de vista económico. En Alemania, por ejemplo, la legislación nacional todavía permite un 4,4 % de biocombustibles convencionales, pero si la nueva normativa europea entra en vigor, el marco legal deberá adaptarse rápidamente.

La decisión de la UE también está relacionada con los acuerdos comerciales con países del Mercosur, que prevén un aumento de las importaciones de soja. Con la nueva regulación, la Comisión pretende que estas importaciones no acaben en los tanques de los coches europeos, evitando que la movilidad sostenible dependa de materias primas cuyo cultivo daña el medio ambiente.

Hacia un futuro de combustibles avanzados

El fin del biodiésel de soja no significa un freno a los biocombustibles, sino una reestructuración del sector. La Unión Europea está apostando por combustibles de segunda generación, elaborados a partir de residuos y subproductos industriales, así como por hidrógeno y combustibles sintéticos como los E-Fuels. Estas alternativas garantizan una reducción efectiva de emisiones y no generan presión sobre ecosistemas sensibles.

El objetivo final es que el transporte europeo alcance un uso del 59 % de energías renovables en 2040, frente al 12 % actual. Mientras tanto, el abandono progresivo de materias primas controvertidas como la soja permitirá que los conductores continúen usando biocombustibles, pero con la seguridad de que su impacto ambiental es real y medible. Esta transición, junto con el impulso a la electrificación, busca mejorar la sostenibilidad del sector sin comprometer la eficiencia y la disponibilidad de energía para los vehículos de combustión existentes.

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