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¿Qué pasa cuando falla la geometría variable de un turbo?

Los turbos de geometría variable pueden modificar el flujo de gases que entran a la turbina. Y esa geometría variable, a veces, se atasca.

El turbocompresor, como sabrás, es un elemento mecánico que introduce aire forzado al motor procedente de los gases de escape con el fin de aumentar la potencia. Bien, pues hay un tipo de turbocompresor, el que lleva geometría variable, que es más eficiente porque optimiza automáticamente el flujo de aire necesario.

Lo que sucede es que claro, cuando algo se hace más complejo, aumentan las posibilidades de que algo falle. Y la geometría variable es una parte que puede fallar. De hecho, sucede de una forma relativamente habitual. Es, dicho de otro modo, una de las averías que pueden considerarse recurrentes en un turbocompresor.

¿Qué es la geometría variable del turbo?

Un turbo de geometría variable es un tipo de turbocompresor que incorpora pequeñas paletas móviles en su interior. Estas paletas modifican su posición para ajustar el flujo de gases de escape que incide sobre la turbina, lo que permite variar la presión de sobrealimentación según las revoluciones del motor. Gracias a este sistema, el motor ofrece una respuesta más rápida y progresiva, especialmente a bajas revoluciones, mejorando así el rendimiento, el consumo y las emisiones.

¿Cuál suele ser la avería?

Este tipo de tecnología, aunque muy eficiente, es también más sensible. La avería más frecuente que sufre es el bloqueo de las paletas móviles debido a la acumulación de carbonilla, unos residuos generados por la combustión del gasóleo. Este problema es común en vehículos que circulan habitualmente en ciudad o a muy bajas revoluciones, ya que en esas condiciones la combustión no es del todo eficiente y se generan más residuos.

Cuando las paletas se atascan, el motor deja de regular adecuadamente la presión de sobrealimentación, lo que provoca una pérdida de potencia, un aumento del consumo y una entrega de potencia irregular, con zonas muertas o saltos bruscos en la aceleración. Además, suele encenderse la luz de avería del motor. A veces basta con limpiar esa parte del turbo. En otras ocasiones, requiere la sustitución del mismo.

Cómo evitar problemas

Para evitar este tipo de problemas, se recomienda no limitar la conducción a trayectos urbanos ni mantener siempre el motor a bajas vueltas. Es conveniente realizar de vez en cuando recorridos por carretera donde el motor funcione a revoluciones medias o altas, favoreciendo así una combustión más limpia y eficiente.

También es fundamental utilizar el aceite de motor adecuado y respetar los intervalos de mantenimiento y cambio de filtros que establece el fabricante. De este modo se puede prolongar la vida útil del turbo de geometría variable y prevenir averías costosas.

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