El Ford F-150 Lightning fue presentado como un símbolo: el pick-up más vendido de Estados Unidos daba el salto a la electrificación total. Sin embargo, apenas unos años después de su lanzamiento, su recorrido llega a su fin. Según informan varios medios internacionales, Ford ha decidido cesar la producción del Lightning tal y como lo conocemos, poniendo punto final a una apuesta que, sobre el papel, parecía imbatible… pero que no ha terminado de encajar en la realidad del mercado estadounidense.
Un eléctrico potente, pero poco práctico para su público
Desde el punto de vista técnico, el F-150 Lightning no era precisamente tímido. Con versiones de hasta 580 CV y más de 1.000 Nm de par, ofrecía prestaciones más propias de un deportivo que de un vehículo de trabajo. También mantenía intactas muchas de las capacidades que han hecho del F-150 un icono, como la posibilidad de remolcar cargas pesadas o alimentar herramientas eléctricas directamente desde la batería.
El problema llegó cuando el uso real entró en juego. Sus baterías de gran capacidad, necesarias para mover un vehículo de este tamaño, no lograron convencer a muchos clientes habituales de este tipo de pick-up. La autonomía, correcta sobre el papel, se reducía notablemente al remolcar o recorrer largas distancias, algo habitual en Estados Unidos. Y en un país donde los desplazamientos largos forman parte del día a día, esa limitación ha pesado más de lo esperado.

Producción interrumpida y una decisión que se veía venir
En los últimos meses, las señales eran claras. La producción del Lightning había sufrido paradas intermitentes, recortes de turnos y ajustes en la planificación de la planta donde se ensamblaba. Aunque llegó a liderar el nicho de pick-ups eléctricos, nunca se acercó a los volúmenes que Ford había proyectado inicialmente.
A esto se suman las pérdidas acumuladas en la división de vehículos eléctricos del fabricante, que han obligado a replantear prioridades. Desde la marca hablan de una “reorientación estratégica”, evitando el término fracaso, pero lo cierto es que el F-150 Lightning se ha convertido en un ejemplo de que la electrificación total no encaja igual en todos los segmentos.

El relevo ya tiene nombre… y motor
La historia del F-150 eléctrico no termina aquí, pero sí cambia de rumbo. Ford ya trabaja en una futura versión del pick-up con sistema de autonomía extendida. En este planteamiento, las ruedas siguen siendo movidas exclusivamente por motores eléctricos, pero entra en juego un motor de combustión que actúa como generador, recargando la batería durante la marcha.
La marca promete cifras de autonomía que superarían ampliamente los 1.100 kilómetros, además de mantener las capacidades de aceleración y remolque que esperan los clientes del F-150. Un enfoque que, curiosamente, coincide con el camino elegido por otros fabricantes estadounidenses.
Un síntoma de algo más grande
El adiós del F-150 Lightning no es un caso aislado. Según recogen distintos medios internacionales, otras marcas también están reculando en su apuesta por los pick-up eléctricos puros. Stellantis ha cancelado versiones similares en RAM y ha optado por soluciones híbridas, mientras que General Motors mantiene sus modelos eléctricos, aunque con cifras discretas. Incluso Tesla está viendo cómo el interés por el Cybertruck se enfría tras el impacto inicial.
Todo apunta a que el pick-up eléctrico de gran tamaño seguirá siendo, al menos de momento, un producto de nicho. El cliente tradicional prioriza autonomía real, versatilidad y rapidez de repostaje, y ahí las soluciones eléctricas puras todavía tienen margen de mejora.
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