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Tener coche ya no es lo que era: todas las formas de acceder a uno hoy

Lo tradicional se mezcla con lo más innovador a la hora de adquirir o “no adquirir” -pero sí disfrutar- de un vehículo No hay una única fórmula perfecta para todos, pero sí hay una ideal para ti.  

A la habitual manera de comprar coche mediante la financiación tradicional, o sin ella, se suman el renting  y también la multiopción, la suscripción, el carsharing y alquiler tradicional. Porque el coche ya no es solo una posesión: es un servicio, una experiencia y, para muchos, una necesidad que cambia con la vida. 

Ya sea que quieras la libertad de ser propietario, la tranquilidad del renting o la flexibilidad de la suscripción, el mercado actual te lo pone fácil. Lo importante es informarse bien, comparar y tomar una decisión consciente. Porque más que tener un coche, se trata de disfrutarlo sin complicaciones.  

Cada modalidad responde a necesidades distintas y conviene conocerlas bien antes de tomar una decisión. La principal diferencia está en quién es el propietario del coche. Mientras en la compra con financiación o sin ella y la multiopción son el vehículo es tuyo -con las condiciones evidentes, en el renting, suscripción y carsharing el coche es de la compañía. En este artículo analizamos sus principales características, ventajas e inconvenientes. 

Compra financiada: la opción más tradicional (pero con matices)

Es la fórmula clásica: eliges un coche, negocias un precio y lo financias a través de un crédito, generalmente a plazos mensuales de entre 3 y 10 años. Una vez terminado el pago, el coche es completamente tuyo. Lo puedes solicitar en una entidad bancaria o en las financieras de las marcas, si bien en ocasiones lo unirán a otras condiciones como seguro o garantías, más en la línea de la multiopción.  

Compra con multiopción: flexibilidad a medio plazo

Es la fórmula de compra de moda en casi todos los fabricantes. Entregas una entrada no muy elevada y financias el coche con cuotas bajas durante 2, 3 o 4 años y, al terminar el plazo, eliges entre tres opciones: pagar la cantidad final pendiente (valor futuro garantizado), devolver el coche o cambiarlo por otro nuevo. La última cuota suele ser la más importante al corresponderse con el valor residual del vehículo.   

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Suscripción: el Netflix del automóvil

Pagas una tarifa mensual que te da acceso a un coche (o varios modelos) con todos los servicios incluidos. No hay compromiso de permanencia larga y puedes cancelar con relativa facilidad. Algunas empresas permiten cambiar de coche en función de tus necesidades. 

Carsharing: coche por minutos o por horas

Pagas solo por el tiempo o los kilómetros que usas el coche, generalmente a través de una app. Puedes cogerlo en la calle (free-floating) o reservarlo en un punto concreto. No hay compromiso, ni pagos mensuales. 

Alquiler de coches tradicional: días, semanas o meses

El alquiler de coches convencional, a través de empresas como Avis, Hertz o Europcar, para periodos puntuales (vacaciones, fines de semana, eventos…). Se contrata por días, semanas o meses, y el precio varía según el modelo y la duración.  

 

 

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