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¡Alarma! Así pueden hackear tu coche o concesionario desde el sofá de su casa

2024 fue un año negro en ciberseguridad automovilística. Los ataques de ransomware ya no solo afectan a grandes empresas tecnológicas o bancos: ahora, cualquier coche conectado, concesionario o flota puede ser paralizado por piratas digitales desde cualquier lugar del mundo.

¿Te imaginas no poder arrancar tu coche porque un hacker lo ha «secuestrado» y pide rescate? Eso ya no es ciencia ficción: es la nueva y preocupante realidad de la movilidad. El ransomware se ha colado en los sistemas más íntimos de la automoción, y lo ha hecho con una violencia nunca vista. El informe de Upstream Security lo deja claro: en 2024 los ataques de ransomware en la automoción se triplicaron, alcanzando dimensiones nunca vistas y dejando a fabricantes, flotas y usuarios totalmente indefensos.

El ransomware, ese viejo fantasma de la informática, ha encontrado en los coches conectados, en los concesionarios y en la industria automovilística su nueva mina de oro. Lo que antes parecía un problema exclusivo de bancos o grandes tecnológicas, hoy puede afectar a cualquiera que tenga un vehículo moderno. Pero empecemos por el principio. Usamos como fuente a IBM: el ransomware es un tipo demalware -software maligno para dañar sistemas informáticos o a sus usuarios- que retiene como rehenes los datos confidenciales o el dispositivo de una víctima, amenazando con mantenerlos bloqueados a menos que la víctima pague un rescate al atacante.

¿Cómo funciona este secuestro digital?

Los ciberdelincuentes, muchos de ellos agrupados en mafias internacionales y operando desde la comodidad de sus casas, utilizan el modelo «Ransomware as a Service» (RaaS) para bloquear sistemas e inutilizar vehículos, robar datos personales y buscar en la extorsión su negocio.

Este informe documenta ejemplos escalofriantes como que 15.000 concesionarios estadounidenses estuvieron parados casi tres semanas por culpa de un ransomware, provocando pérdidas directas de más de 1.000 millones de dólares. También en Europa y Asia, fabricantes y proveedores han sufrido robos masivos de datos: desde información técnica de vehículos hasta historiales de clientes. Por último, empresas con flotas y de transporte han visto cómo sus camiones quedaban «congelados» en carretera, cómo se les torpedeaban rutas de reparto generando caos logístico y pérdidas millonarias.

Pero lo más inquietante es el salto cualitativo: el ransomware ya no solo bloquea ordenadores, sino que amenaza la seguridad física de los coches. Hay incidentes documentados en los que los atacantes han conseguido manipular el arranque, el cierre de puertas, la localización GPS y hasta las actualizaciones de software. Y lo han hecho sin que el usuario, marca o concesionario reciba alerta alguna. El riesgo de que, en un futuro cercano, un ataque deje inservibles miles de coches eléctricos actuando contra el vehículo o contra puntos de recarga es ya una posibilidad real.

La industria, por ahora, va por detrás

El informe advierte que la presión por innovar (vehículos cada vez más digitales, software actualizable en remoto, apps, asistentes y servicios online) multiplica la superficie vulnerable. Mientras tanto, muchos fabricantes y concesionarios solo cumplen con la regulación mínima.Son pocos los que invierten en centros de operaciones 24/7, inteligencia artificial para detectar amenazas o protocolos de respuesta ante incidentes masivos.

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