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Hackers que engañan a los coches autónomos: una amenaza invisible muy real

Olvídate de los hackers que roban datos: la nueva pesadilla es que puedan hacer que tu futuro coche autónomo "vea" obstáculos que no existen, ignore señales de stop o frene en seco ante un fantasma digital. Investigadores de todo el mundo han demostrado que, con simples luces LED, pegatinas o trucos baratos, es posible manipular radares, cámaras y sensores de los coches inteligentes.

La confianza ciega que muchos depositan en los vehículos inteligentes y autónomos podría estar a punto de tambalearse. Según el último informe global de Upstream Security, los sistemas de asistencia avanzada a la conducción y los coches autónomos esconden una debilidad inquietante: pueden ser manipulados por hackers que ni siquiera necesitan acercarse físicamente al vehículo para engañar a los «ojos» digitales del automóvil.

Ataques «fantasma»: el truco del siglo XXI

En 2024, equipos de investigadores de universidades como Duke, California-Irvine, Buffalo o Singapur han conseguido, con éxito, hackear los sensores más sofisticados de vehículos autónomos y de alta gama. Pongamos unos ejemplos:

MadRadar

Con este método, presentado por científicos de Duke, basta con emitir señales de radio personalizadas para hacer creer al radar de un coche que hay un vehículo a punto de chocar de frente… aunque no haya nada en la carretera. El sistema detecta y aprende el tipo de radar en microsegundos y lo manipula en tiempo real.

LiDAR y cámaras

Otros expertos han conseguido que los LiDAR (esos sensores láser que dibujan el entorno en 3D) vean coches o peatones «fantasma»… o, lo que es peor, que no detecten obstáculos reales. Un simple objeto impreso en 3D, o una pegatina bien colocada, puede hacer que el coche frene en seco o pase de largo ante un peligro real.

Luces LED y señales falsas

En Singapur, un grupo de hackers logró que un coche ignorase completamente las señales de tráfico, distorsionando las imágenes captadas por las cámaras del vehículo con luces LED parpadeantes sincronizadas. El resultado: el coche nunca ve el stop, la dirección prohibida o el paso de peatones.

La gravedad de estos ataques no es solo teórica. Estas activaciones o desactivaciones pueden ejecutarse sin acceso físico al vehículo y sin necesidad de hackear el software. Un atacante, con un equipo barato o incluso a distancia, puede provocar frenazos, maniobras peligrosas, bloqueos, colisiones o, en el caso de flotas y taxis autónomos, sabotajes masivos. En uno de los experimentos más alarmantes, los investigadores lograron que el coche «viera» un coche invisible y activara el freno de emergencia en plena autopista. En otros, los sensores fueron «cegados», haciendo que el vehículo siguiera circulando pese a la presencia de peatones o barreras.

Mientras fabricantes y tecnológicas presumen de seguridad y sofisticación, los expertos advierten: los sistemas de inteligencia artificial y los sensores que dan vida a los coches autónomos son vulnerables a ataques simples y baratos. La industria aún no tiene respuestas efectivas y los ataques «fantasma» ya están documentados en laboratorios… y podrían saltar pronto a la calle.

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