Ganvam avisa sobre el modelo de venta digital: “puede poner en riesgo 70.000 empleos”

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Ganvam avisa sobre el modelo de venta digital: “puede poner en riesgo 70.000 empleos”
Nicolás Merino
Nicolás Merino
El presidente de la patronal de vendedores y talleres, Raúl Palacios, también insta al Gobierno para que incluye en el PERTE el apoyo a la transformación digital de las pequeñas y medianas empresas del sector.

Desde Ganvam avisan sobre los riesgos del auge de la digitalización de los distribuidores de automóviles, la cual podría poner en riesgo 70.000 empleos. Así lo indicaba Raúl Palacios, presidente de la patronal de vendedores y talleres, durante el encuentro navideño con la prensa.

Eso sí, matizan que es necesario poner en marcha un modelo de distribución capaz de responder a las expectativas del cliente digital, pero “lo suficientemente sólido como para evitar grietas por las que entren plataformas tecnológicas extranjeras que, sin aportar valor en nuestro país, se queden con los beneficios del negocio, precarizando un sector caracterizado por la creación de empleo estable y de calidad».

Para Palacios, una de las medidas para frenar esta tendencia sería incluir en los Proyectos Estratégicos para la Recuperación y Transformación Económica (PERTE) el apoyo a las pymes del sector de la distribución y no limitarse exclusivamente a la fabricación. En su opinión, al impulsar la transformación digital de las pymes de venta y posventa “se conseguirá el efecto arrastre en todo el territorio nacional que exigen estas iniciativas y se conseguirá hacer llegar con éxito la oferta de movilidad eléctrica y conectada al usuario final”.

Evitar que la figura del distribuidor pierda fuerza

Así, en un contexto en el que, en términos generales, la propuesta de valor para captar al cliente digital ya no será el modelo de coche sino el software y los servicios por suscripción asociados a la movilidad conectada (reparaciones en remoto, mantenimientos predictivos, pago por uso…) que cada empresario sea capaz de desarrollar, Ganvam se centra en proporcionar a las pymes del sector las herramientas necesarias para hacer frente a este cambio.

En palabras de Palacios, “llevo tiempo diciendo que esto ya no va de vender coches ni piezas y lo que hay que evitar en esta transición es que el distribuidor se convierta en un mero ‘rider’. Por eso, nuestros esfuerzos se orientan en tejer la red que permita a las pymes reconvertirse en empresas de servicios de movilidad”.

Una plataforma abierta para no limitar a vendedores y talleres

En lugar de que la vía de acceso a los datos de ventas sean los servidores de las propias marcas, Ganvam defiende una plataforma abierta y segura que no limite la capacidad de innovación ni los servicios que vendedores y talleres pueden ofrecer. “Si toda la cadena de valor maneja información transparente sobre los patrones de consumo, se estará favoreciendo una mayor oferta de servicios y, por tanto, precios más competitivos, lo que es una ventaja para el consumidor”, afirmó Palacios.

Para ello, el mencionado organismo indica que las relaciones entre fabricantes y distribuidores “se tienen que ajustar a la nueva era digital”. En este sentido, dado que en España no existe una normativa específica que regule los contratos de distribución de vehículos, sino que se depende de una regulación comunitaria que expira el próximo mes de mayo de 2022, Ganvam ya ha trasladado a la Comisión Europea la necesidad corregir el marco legal actual y proporcionar seguridad jurídica a las inversiones que los distribuidores se están viendo obligados a acometer para adaptarse a la venta online.

Una transición digital accesible para todos

El presidente de Ganvam apuntó a la necesidad de garantizar una transición digital justa en términos sociales y económicos que permita a todos los públicos tener acceso a soluciones de movilidad eficientes.

Para Palacios, “no solo es muy importante crear un clima de complicidad con el ciudadano para evitar la incertidumbre tecnológica que hoy frena las ventas, sino también incorporar el apoyo al usado de hasta cinco años en los planes de incentivo para evitar que grandes capas de la población queden fuera de la oferta de vehículos de última generación”.