En el mundo del automóvil solemos recordar grandes inventos: el ABS, el airbag o la pantalla táctil. Sin embargo, una de las ayudas más usadas por los conductores nación de algo mucho más simple: un despiste en una gasolinera bajo la lluvia.
En 1986, el ingeniero Jim Moylan se detuvo en una estación de servicio… pero en el lado equivocado del surtidor. Aquella pequeña molestia cotidiana terminó convirtiéndose en una de las ideas más extendidas en la historia del automóvil.
El problema que todos hemos sufrido alguna vez
Seguro que te ha pasado: llegas a repostar y dudas unos segundos. ¿El tapón está a la izquierda o a la derecha?
Hoy basta con mirar el cuadro de instrumentos y listo. Pero antes de los años 90 no existía ninguna referencia visual clara. Los conductores tenían que recordar la posición del depósito— algo especialmente molesto al cambiar de coche o conducir uno de alquiler —.
Moylan, ingeniero de Ford Motor Company, decidió que aquello no tenía sentido. En vez de resignarse, dibujó una pequeña flecha junto al icono de combustible indicando el lado del depósito.
Una solución simple, barata y universal.

De una nota interna a un estándar mundial
La idea fue aprobada dentro de la compañía y apareció por primera vez de forma discreta en el cuadro de instrumentos del Ford Thunderbird 1989.
No hubo campaña publicitaria ni presentación oficial. Pero los conductores la entendieron al instante.
Funcionaba sin explicaciones.
Ahorraba tiempo.
Eliminaba dudas.
Otras marcas copiaron la solución y, en pocos años, la flecha se convirtió en un estándar global. Hoy está presente en prácticamente todos los coches, incluidos los eléctricos, donde indica el lado del pueryo de carga.
Un invento sin patente… ni fama
Lo más curioso es que Moylan nunca registró su idea ni pidió dinero por ella. Durante décadas, millones de conductores usaron su invento sin saber quién estaba detrás.
Según recordó el The Wall Street Journal, su autoría no se confirmó públicamente hasta muchos años después, tras investigar archivos internos de la empresa.
El ingeniero falleció sin buscar ningún tipo de reconocimiento. Su satisfacción era ver cómo algo tan pequeño mejoraba la vida diaria de la gente.

La lección: las mejores ideas son las más simples
No todos los avances del automóvil son espectaculares. Algunos, como esta pequeña flecha, pasan desapercibidos… pero se usan cada día en todo el mundo.
Cada vez que miras el indicador de combustible antes de parar en la gasolinera, estás usando una solución nacida de un error cotidiano.
Y demuestra algo importante: a veces la verdadera innovación no consiste en crear algo complejo, sino en eliminar una molestia que nadie se había parado a solucionar.
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