El «Puente de Estambul» zarpó de Ningbo-Zhoushan con 4.000 contenedores de baterías, paneles solares y componentes para coches eléctricos, y atracó en Felixstowe (Reino Unido) 20 días después. Una nueva ruta que une China y Europa promete revolucionar la logística de los coches chinos. La nueva ruta, por el Ártico, bajo control ruso-chino sortea los cuellos de botella de Suez y Malaca.
Esta travesía ha sido posible por el rápido retroceso del hielo, en un Ártico que se calienta cuatro veces más rápido que la media global. La Ruta del Norte reduce millas, costes y riesgos de congestión, y coloca a China y Rusia como árbitros de un corredor clave para la transición energética y la logística del automóvil.
La mitad de tiempo que por Suez
El trayecto por el Ártico ha tardado la mitad que el paso por Suez. Según Sea Legend Line, operadora del buque, el itinerario ayuda a recortar emisiones de CO2 y a mejorar la fiabilidad de las entregas. «Las temperaturas más bajas preservan mejor los componentes y la calma del mar limita el riesgo de rotura», explican desde la compañía. Además, el menor tiempo de tránsito reduce el inventario inmovilizado hasta en un 40 por ciento afirman. Por esta ruta también evitan la navegación por otra zona clave como es el estrecho de Malaca.
Impacto en la automoción
La travesía llega cuando las exportaciones chinas a Europa suben un 14 por ciento interanual, mientras que a EE. UU. caen un 27 por ciento. Con la ruta ártica, China acerca físicamente sus fábricas a sus clientes europeos en baterías y componentes de coches eléctricos, reforzando su posición justo cuando Bruselas prepara aranceles antisubvención. Resultado: más rapidez… y mayor dependencia de una cadena bajo influencia ruso-china.
Plazos más cortos: piezas, módulos de batería y paneles llegan en semanas, no meses; costes contenidos: menos días en el mar y menos stock inmovilizado presionan a la baja la cadena de costes; riesgos estratégicos: la seguridad de suministro queda más expuesta a decisiones de Rusia y China y a la estacionalidad del Ártico.

EEUU intenta reaccionar
El «Puente de Estambul» completó la travesía sin escolta ni rompehielos y, tras Felixstowe, continúa hacia Hamburgo para luego tocar otros puertos del Norte de Europa, incluidos Países Bajos. La naviera prevé para 2026 varias rotaciones de verano por la Ruta del Norte y ajustes de destino en invierno hacia puertos más favorables si el hielo lo exige.
Estados Unidos ha reforzado su cooperación con Finlandia para ampliar su capacidad de rompehielos y proteger intereses en el Ártico, especialmente frente a China y Rusia. Pero, mientras Washington mueve ficha, China ya opera: esta no es solo una nueva vía marítima, es un cambio de tablero que puede abaratar, acelerar y reordenar el flujo de tecnología clave para el coche eléctrico en Europa.
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