Los talleres mecánicos en España viven un momento curioso: trabajan más que nunca, pero no necesariamente ganan más. La razón está aparcada justo frente a sus puertas: el 45% de los coches que entraron a reparar en 2024 tenía más de 15 años. Y no es una excepción. Es ya la norma.
Este dato, extraído del último estudio de GiPA sobre el estado de la posventa en España, confirma algo que muchos mecánicos llevan tiempo notando en la práctica: el parque automovilístico nacional se hace viejo, muy viejo. Y eso tiene consecuencias en cadena, tanto para los usuarios como para los propios profesionales del taller.
Más edad, menos mantenimiento
A medida que los coches envejecen, cambian sus visitas al taller. Las revisiones preventivas desaparecen, dejando paso a intervenciones por avería, reparaciones puntuales o, directamente, por obligación legal: la ITV.
Solo el 36% de las entradas a taller en 2024 fueron preventivas. El resto respondía a incidentes concretos, muchas veces urgentes. Esto significa que el trabajo en el taller es menos predecible, más reactivo y con márgenes más estrechos. En definitiva, menos rentable.
El taller independiente es el que más trabaja (pero con menos medios)
Lejos de los concesionarios oficiales, los talleres independientes acaparan el 62% del total de intervenciones. Son la puerta de entrada para el grueso de las reparaciones en España. ¿La clave? Están más cerca, son más flexibles, y muchos conductores los prefieren por precio y confianza.
Pero no es oro todo lo que reluce: casi la mitad de estos talleres trabajan con solo uno o dos empleados. Sin grandes estructuras, sin equipos de marketing, sin salas de espera con café. A pie de calle y con el mono siempre puesto. Y eso hace que muchas veces el volumen de trabajo se convierta más en presión que en ganancia.

La venta de recambios sostiene el negocio
Cuando se analiza cómo facturan estos talleres, hay un dato que destaca: el 60% de sus ingresos proviene de la venta de piezas. Los recambios no solo son esenciales para arreglar, también lo son para sobrevivir.
Eso sí, a la hora de elegir proveedor, no se andan con rodeos: quieren rapidez y disponibilidad antes que descuentos. Un taller que pierde media jornada esperando una pastilla de freno pierde clientes, reputación… y rentabilidad. La logística, hoy, es casi tan importante como la herramienta.
Un sector que aguanta, pero pide aire
El panorama no es sencillo. Por un lado, hay más trabajo porque el parque envejece. Por otro, ese mismo envejecimiento reduce el valor de cada intervención, obliga a los talleres a diversificarse y frena la inversión en tecnología o formación avanzada.
Además, la mayoría de coches antiguos no requieren diagnosis electrónica ni intervenciones complejas, lo que limita los ingresos por tareas más técnicas, que suelen ser las que generan mayor ticket medio.
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