Averías causadas por las manías más habituales

Evita estos ocho malos hábitos si no quieres estropear tu coche

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Evita estos ocho malos hábitos si no quieres estropear tu coche
Álvaro Ruiz
Álvaro Ruiz
A menudo, las manías de los conductores influyen en el estado de conservación de su vehículo. Te contamos cuáles son los malos hábitos más habituales al volante y cómo evitarlos para que tu coche y tu bolsillo no sufran.


A la hora de mantener un coche en el mejor estado posible, es imprescindible realizar un correcto mantenimiento y llevar a cabo algunas pautas que alargarán su vida útil, como respetar los tiempos de calentamiento y enfriamiento, conducir con suavidad o, sin ir más lejos, ahora que viene el calor, aparcar el coche a la sombra. Lo cierto es que prácticamente todos los conductores tienen claro cómo cuidar su coche, pero a muchos se les pasa por alto que los malos hábitos son sinónimo de avería y, como consecuencia, de ´rascarse´ el bolsillo.

Los denominados vicios en la conducción pueden poner en riesgo el buen funcionamiento de los vehículos y en los casos más graves pueden dejar el automóvil prácticamente inservible. A continuación, te contamos, según Autingo, cuáles son las manías más habituales y cómo evitarlas.

Ocho malos hábitos al volante

Mover la dirección con el coche parado. Al salir de un aparcamiento e incluso a la hora de maniobrar para estacionar el vehículo, este gesto se repite con asiduidad. Tanto la suspensión como las ruedas sufren cuando se mueve el volante con el coche parado, dando lugar a averías en la cremallera de dirección y la bomba de dirección, además de desgastar en exceso los neumáticos.

Abusar del embrague. Sustituir un embrague es una de las tareas de mantenimiento más costosas y usándolo en exceso su desgaste puede ser prematuro. Nunca hay que dejar posado el pie en el pedal del embrague, ni siquiera en paradas cortas o en atascos. El reposapiés situado a la izquierda del embrague no está puesto ahí de forma fortuita.

Posar la mano en la palanca de cambios. Muchos conductores tienden a dejar la mano derecha sobre la palanca de cambios. Este gesto no solo es malo para la transmisión, sino que es peligroso, puesto que siempre hay que llevar las dos manos sobre el volante. Más allá del riesgo que implica, puede causar holguras en la palanca de cambios o producir daños más serios en el cambio.

Apurar el depósito de combustible. Todos los combustibles tienen impurezas y al circular con el depósito en reserva de forma habitual, se introducen en el sistema de inyección y en el filtro de combustible. Además del riesgo de quedarte tirado, puedes causar daños en la bomba de combustible y provocar que el filtro de combustible no actúe correctamente, lo que incrementa el consumo de combustible.

AparcarConducir muy rápido o muy lento. Los extremos no son buenos y es igual de malo ser agresivo como ser muy tranquilo. Conducir de forma agresiva implica un mayor desgaste de la mecánica y el resto de piezas del vehículo, como la suspensión, los frenos o los neumáticos. En el lado opuesto, conducir con demasiada tranquilidad puede dañar la transmisión, el cigüeñal o, en los coches actuales -especialmente en los diésel-, acumular carbonilla y atascar algunos sistemas, como la válvula EGR.

Utilizar en exceso los frenos. No solo se puede recudir la velocidad del coche con los frenos, también se puede hacer uso del freno motor; de esta forma, se reduce el desgaste de las pastillas de freno y de los discos.

Aparcar mal. Aparcar sobre la cera o pegarse demasiado al bordillo puede producir daños en los neumáticos, la suspensión y las llantas, pero también en la dirección, causando vibraciones o perjudicando a la alineación.

No cumplir con el mantenimiento. Es importante cumplir con los intervalos de mantenimiento estipulados por el fabricante. Si se retrasa el mantenimiento, la mecánica puede sufrir daños al funcionar con aceite sucio o filtros en mal estado.