Disponible con carrocería de cinco puertas y Sportstourer

Primera prueba: Cupra León Sportstourer VZ Cup e-Hybrid 2022

45 Primera prueba: Cupra León Sportstourer VZ Cup e-Hybrid 2022
Fotos exclusivas Cupra León VZ Cup 5p 2022
Miguel Tineo
Miguel Tineo
Cupra pone a la venta un nuevo acabado para el León denominado VZ Cup. Nace para rendir tributo a los Cupra León de competición. No añade más potencia, pero sí más equipamiento deportivo y una puesta a punto específica.

El acabado VZ Cup ya está disponible para toda la gama Cupra León. Se puede adquirir tanto para la carrocería de cinco puertas como familiar Sportstourer. Se puede combinar con los motores 2.0 TSI de 300 CV o de 310 CV (sólo para Sportstourer, y sólo con tracción total) y con 1.4 TSI e-Hybrid de 245 CV, todos con cambio automático DSG. El VZ Cup de cinco puertas cuesta desde 52.710 euros; y el Sportstourer, desde 53.710 euros.

Cupra leonVz cup 48

El VZ Cup añade de serie un pack de elementos que se puede incorporar en opción en el resto de la gama pero que, por separado, salen más caros. Por fuera, cuenta con unas llantas de 19 pulgadas con neumáticos más deportivos (unos semislick Bridgestone Potenza Sport para los TSI y unos Bridgestone Potenza S005 para los e-Hybrid), una frenos Brembo con discos de 370 mm y pinzas fijas de cuatro pistones, faros matriciales de ledes, unos faldones laterales específicos, retrovisores en negro (en carbono de forma opcional) y, en el caso del cinco puertas, un alerón trasero en carbono.

También hay diferencias en la puesta a punto del chasis, pues la geometría del eje delantero varía y ofrece una mayor caída (-1,39 grados en vez de -1 grados). En el interior, lo más llamativo son los asientos deportivos CUPBucket.

Así es por dentro

En esta ocasión, hemos podido probar un VZ Cup Sportstourer con la mecánica 1.4 TSI e-Hybrid de 245 CV. Debido a la presencia del sistema híbrido, esta versión ofrece un maletero de 470 litros que, aunque no está nada mal, es claramente inferior a los 620 litros que llevan las demás versiones. El resto del interior es idéntico al de cualquier otro Cupra León Sportstourer, destacando esos deportivos asientos que, además de ser muy pintones, aseguran una sujeción muy buena en curva y, al mismo tiempo, son muy cómodos.

Cupra leonVz cup 5

Llama la atención la instrumentación digital configurable, pero también detalles como el botón de arranque integrado en el volante u otro mando satélite en el otro radio de dicho volante desde el que podemos seleccionar los diferentes modos de conducción. No hay palanca de cambios como tal, y en su lugar encontramos un mando que permite seleccionar la P, R, N, D o S del cambio DSG de seis marchas y doble embrague de esta versión. Permite utilizarlo de modo manual, pero sólo a través de las dos levas que hay, de nuevo, en el volante.

En general, es un interior atractivo, deportivo y bastante bien rematado en el que no cuesta encontrar una perfecta postura al volante. Eso sí, la pantalla central aglutina demasiadas funciones y se echan en falta más botones físicos de toda la vida para elementos como la radio o el climatizador, que simplemente disponen de algunos táctiles para ajustar la temperatura o el volumen de la radio.

Así va en marcha

De todas las opciones mecánicas de la gama Cupra, el e-Hybrid es el más ecológico (tiene etiqueta Cero por su condición de híbrido enchufable)… pero también es el menos deportivo. Si empezamos por analizar la mecánica, nos encontramos con un 1.4 TSI de cuatro cilindros y 150 CV asociado a un motor eléctrico de 115 CV con una batería de 12,8 kWh. Esto le asegura una autonomía eléctrica real de unos 30 km, y la posibilidad de moverse de forma híbrida con un consumo medio de unos 6-6,5 L/100 km que está francamente bien para utilizarlo a diario, pues es un coste asumible.

Además, es bastante rápido. Tarda 7 segundos en pasar de 0 a 100 km/h, y eso son sólo 0,3 segundos más de lo que tarda el TSI 245 de gasolina. No está mal. Sin embargo, y aunque como decimos es un coche rápido, no esperes la deportividad de los León puramente de gasolina. La razón es que la respuesta de la mecánica no es tan contundente ni rabiosa, ni el sonido resulta tan deportivo, pues resulta más artificial.

Además, las transiciones entre cuando actúa un motor u otro hacen que el cambio tampoco brille tanto como en los Cupra térmicos, y eso termina restando sensaciones cuando te metes por una carretera secundaria. Es, por tanto, un buen coche de tacto deportivo para usar a diario con el que puedes disfrutar a buen ritmo por una carretera de curvas. ¿Quieres algo más puro, rabioso y emocional? Pues tendrás que irte a uno de los TSI. No se puede tener todo en la vida.

En cuanto al comportamiento, pasa algo parecido. Hay un chasis muy preciso y con un eje delantero muy bueno, y también una suspensión adaptativa muy bien puesta a punto con 15 niveles de dureza (de los que, en la práctica, sobran más de la mitad, pues elementos como los muelles o la barra estabilizadora funcionan siempre con los mismo tarados…).

Pero también hay 1.704 kilos, y eso son 173 kilos más que el 2.0 TSI 245. Van bien repartidos por la parte inferior del vehículo pero, a la hora de enlazar curvas tratando de buscar los límites del coche, terminan generando unas inercias e imprecisiones que simplemente no existen en los TSI.

Así que, como ocurría con la mecánica, tenemos un coche cómodo para usar a diario o viajar y también uno muy bueno para ir a ritmo ligero por una carretera secundaria. Pero, si queremos máxima deportividad, de nuevo, debemos dirigir nuestros pasos hacia uno de los TSI.