Ya a la venta desde 45.250 euros

Mercedes SLC: primera prueba

69 Mercedes SLC: primera prueba
Prueba Mercedes-Benz SLC 2016
Eduardo Alonso
Eduardo Alonso
Hace ahora justo 20 años, Mercedes lanzaba el SLK inaugurando con él el segmento de los roadster compactos premium. Ahora, presenta el restyling de su tercera generación con nueva denominación, Mercedes SLC.


Estamos en Niza -Francia-, donde hemos venido a probar toda la gama del nuevo Mercedes SLC, o al menos las versiones que van a lanzarse primeramente. Estas son el SLC 200 de gasolina de 184 CV, el SLC 250d diésel de 204 CV y el SLC AMG 43 de 367 CV. Nosotros hemos dedicado nuestro tiempo de prueba a estos dos últimos. Estéticamente, los cambios no son muy profundos, pero sí otorgan a este roadster de un aspecto más personal y contundente. Es nueva la parrilla frontal, los paragolpes, los grupos ópticos, el difusor posterior, las llantas y colores. Pero, con 4,13 metros de largo, las dimensiones de la carrocería permanecen inalteradas, siguiendo caracterizándose por su largo capó y su corta parte trasera.

Mercedes SLC, por dentro

Por dentro, hay pocos cambios estéticos pero buenas mejoras prácticas, como una pantalla central que crece de 5,8″ a 7″ o la más compacta palanca selectora del cambio. El techo sigue siendo duro y eléctrico y se pliega o despliega en 20 segundos, operaciones que pueden efectuarse en marcha siempre que se circule por debajo de 40 km/h. Arranco el motor de la versión diésel. Lo cierto es que para equipar un motor de este tipo de combustible tiene un sonido más agradable de lo que me esperaba. Equipa un propulsor 2.2 turbodiésel con 204 CV y va asociado a un nuevo cambio automático 9G-Tronic de convertidor de par y nueve relaciones. Acelera de 0 a 100 km/h en sólo 6,6 segundos y sólo consume 4,4 l/100 km. Ofrece un empuje muy contundente desde apenas 1.500 rpm, aunque el margen de uso en conducción deportiva no es que sea muy amplio, pues por encima de unas 3.700 rpm, el motor no tiene mucho más que dar. No obstante, sus 500 Nm de par permiten disponer de una considerable fuerza siempre ycuando mantengas el propulsor dentro de ese margen de giro óptimo. Por su parte, el cambio 9G-Tronic funciona de forma más rápida que el del antiguo SLK diésel y, sobre todo, de manera más precisa y acertada. Aunque quizá una motorización de gasóleo no encaje a priori demasiado con un automóvil de este tipo, en este SLC es bastante lógica, pues permite combinar muy buenas prestaciones con un consumo que ronda los 6,0 l/100 km. ¿Su precio? 49.250 euros.

Mercedes SLC 43 2016

Mercedes SLC AMG 43, el más deportivo

El Mercedes SLC AMG 43 es harina de otro costal. Emplea un bloque 3.0 V6 biturbo que desarrolla 367 CV y que reemplaza al antiguo motor 5.5 V8 atmosférico del descatalogado SLK. Col de Braus es el mítico tramo del Rally de Montecarlo en el que vamos a probar el vehículo. Dispone de 54 CV menos que el modelo al que reemplaza, pero es igual de rápido -acelera de 0 a 100 km/h en 4,7 segundos– y, en general, forma una ´comunión´ más equilibrada con el chasis. Y la caja 9G-Tronic, al igual que en la versión diésel, extrae lo mejor del propulsor con un funcionamiento más acertado que en el antiguo SLK 55 AMG. Para tratarse de un motor sobrealimentado con dos turbos, la respuesta del acelerador es razonablemente rápida y precisa. Aunque no ´estira´ tanto como el viejo V8, casi me atrevería a decir que es más impulsivo y rápido a bajo y medio régimen, máxime si seleccionas el modo de conducción Sport+ -los otros disponibles son Confort, Sport, Eco e Individual; este último te permite alterar independientemente el programa del motor/cambio y el de la dirección-.

Tardo muy pocas curvas en darme cuenta de que el control de estabilidad es demasiado intrusivo para tratarse de un coche de corte tan marcadamente deportivo. Incluso en su modo intermedio, donde en teoría es más permisivo, acude en tu ayuda con demasiada prontitud, lo cuál hace que el SLC exhiba reacciones algo torpes en curva y que no puedas acelerar con contundencia a la salida de los giros. Ahora bien, desconéctalo y estarás al volante de otro coche. Uno que es capaz de afrontar y enlazar las curvas con decisión y destreza, con cambios de dirección rápidos y equilibrados y una suspensión que, a pesar de que la unidad que tengo entre manos no va equipada con la adaptativa opcional, se muestra firme y eficiente conteniendo los balanceos de la carrocería. A ritmo muy elevado sí puede acusarse un leve exceso de peso, pero es algo lógico teniendo en cuenta que no estamos ante un coche nuevo, sino ante una evolución de un modelo de 2011. Hablamos de 1.595 kg un poco por encima de lo que sería ideal.

MErcedes SLC 2016

El afinado sonido del motor se va diluyendo a nuestro paso entre horquilla y horquilla. Las mejoras respecto al SLK 55 son notorias, con tan sólo el reproche de que la dirección del nuevo modelo, de asistencia eléctrica, se siente un poco menos comunicativa, aunque sí rápida y obediente. Además, este problema pierde relevancia gracias al táctil tren trasero, de reacciones muy predecibles y fáciles de controlar. Exhibe una excelente capacidad de tracción con los controles desconectados y ayuda con destreza a ´cerrar´ las trayectorias en curva. ¿Y su precio? Es de 67.175 euros, un 20% más barato de lo que costaba el antiguo SLK 55 AMG. Estamos ante, sin duda, uno de los roadster compactos más competentes.

 

Mercedes-Benz SLC