Igual no lo tenías en el radar, o esa es la sensación que me ha dado a mí conducir el Lexus LM durante seis días, porque mucha gente lo miraba como pensando «¿qué c*** es eso?». Pues es un monovolumen muy especial. Y caro. Y lujoso. Aquí tuvimos hace un par de años una buena primera toma de contacto, por cierto.
El Lexus LM nació en 2019 y en 2023 llegó esta segunda generación. Se basa en el Toyota Alphard, que no se vende en Europa, y se erige sobre la plataforma K de Toyota, que es la de los modelos más grandes, berlinas incluidas. Porque lo único que tiene el Lexus LM de monovolumen es el aspecto, ciertamente, porque todo lo demás es de berlina de lujo.
Clase Business japonesa
Mide 5,13 metros de largo, 1,89 metros de ancho y 1,94 metros de alto. Dentro es muy grande y la fila central es una pasada. Son dos butacas súper cómodas rollo clase business transoceánica, completamente reclinable, con calefacción, con masaje y con un display para controlar todas esas cosas. Como estés un poco cansado, aquí cwheelsaes K.O. en cuestión de minutos. Vamos, mira que a mí me gusta conducir, pero creo que en este caso, tratándose de un concepto de vehículo no enfocado al conductor, creo que preferiría ir aquí detrás.

Si miras para arriba, verás una pantalla retráctil de 14″ y una parte acristalada con cortinillas que se abren transversalmente, no como en un turismo normal, que lo hacen longitudinalmente. Las dos plazas de la tercera fila están bien, mejor que las de cualquier monovolumen normal, pero anulan, casi literalmente, el maletero, dejándolo en 110 litros.
La versión de cuatro plazas no es esta, pero es una locura. Es, más o menos, como si la segunda fila de esta versión la pones en el lugar de la tercera, la cual eliminas. Hay un mamparo que separa la parte delantera de la trasera, para que en la trasera tengas la privacidad suficiente para hacer todo tipo de cosas malas. Maravilla. Ah, y en el mamparo hay una pantalla de 48″ rollo cine.

En cualquier caso, dentro del Lexus LM, siglas de Luxury Mover, aprecias cuidado por los detalles. No es que las calidades sean supremas, es más, hay partes en las que no, pero es muy lujoso y refinado. También se le ve un poco anticuado, pero yo eso nunca lo calificaría de malo. Detesto, eso sí, los botones multifunción del volante, muy complejos de entender al principio.
No hay equipamiento opcional, todo viene de serie. Claro que por lo que cuesta… En los 125.000 euros se incluye el equipo de sonido Mark Levinson de 21 altavoces, la piel natural en los asientos, todo el paquete multimedia, la función masaje o la pintura metalizada, que puede ser blanca, negra, gris o una especie de tono vino tinto. Dentro, también sin sobrecoste, el habitáculo puede ser beige o negro.
Qué hay bajo el capó
Combina un motor 2.5 de cuatro cilindros y 190 CV con dos propulsores eléctricos, uno de 182 CV y otro de 54 CV, este último alojado en el eje trasero porque este Lexus LM es de tracción total eléctrica. O sea, un delantera en la mayoría de las circunstancias pero con un pequeño apoyo en el tren posterior. La batería, por su parte, es de 1,3 kWh de capacidad, lo cual no es mucho para un vehículo de casi dos toneladas y media, pero sí le sirve para moverse razonablemente en modo eléctrico a baja velocidad.

Lo bueno es que no gasta demasiado, mucho menos de lo que me esperaba. Yo he completado unos 500 km en todo tipo de circunstancias y ritmos y he cerrado con 7,7 L/100 km, que lo veo francamente bien.
En marcha es ultraconfortable, pero no esperes sentir nada relativo a la conducción, ni tampoco grandes prestaciones. La combinación de los tres motores aporta 250 CV, buena cifra pero que no podría ser menos en un vehículo tan pesado. Acelera de 0 a 100 km/h en 8,7 segundos y tiene la velocidad máxima limitada a 190 km/h.
Cuándo está justificado un Lexus LM
Es difícil recomendar la compra de un Lexus LM, no hay que ocultarlo. Pero no porque sea malo, al contrario, es una pasada, sino porque es complicado encontrarle justificación para demasiadas personas. Para empezar está el asunto precio, 125.000 euros para esta versión para seis pasajeros y 150.000 euros para la de cuatro.

Luego está el asunto de la usabilidad. No es práctico desde el punto de vista del monovolumen, aunque ahí detrás se viaja de locos. ¿Como transfer de hoteles de lujo? Pues quizá sí. También para altos cargos que necesiten una oficina móvil. Pero a nivel familiar… no. Aunque bueno yo lo he utilizado más para esto último y cumple muy bien.
El Lexus LM es uno de esos vehículos impresionantes, pero que difícilmente te comprarías. A no ser que te halles en uno de los supuestos antes expuestos claro. Entonces, harías muy bien.
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