Durante años, el motor 1.2 TCe de Renault y Dacia ha estado rodeado de polémica por sus problemas de fiabilidad. Sin embargo, hay un detalle que muchos conductores desconocen: bajo esa misma denominación se esconden en realidad tres motores completamente diferentes.
Esta situación ha provocado una gran confusión, especialmente en el mercado de segunda mano. Porque mientras una de estas mecánicas sí ha generado numerosas averías, las otras dos no comparten esos problemas. Saber cuál monta cada coche es clave antes de comprar.
Un mismo nombre para motores muy distintos
La denominación 1.2 TCe ha sido utilizada por el grupo Renault para identificar tres generaciones de motores turbo de gasolina, desarrolladas en momentos diferentes y con soluciones técnicas muy distintas.
Esto significa que dos coches con supuestamente la misma mecánica pueden llevar propulsores completamente diferentes en diseño, tecnología y fiabilidad.
El primer 1.2 TCe llegó en 2007
La primera vez que apareció el nombre 1.2 TCe fue en 2007. En este caso se trataba de un motor derivado del conocido bloque atmosférico 1.2 de 16 válvulas de la marca, al que se añadió un turbocompresor para alcanzar los 100 CV. Este motor se conoce como D4FT.
Este motor contaba con distribución por correa y tuvo una vida comercial relativamente corta. Se montó en modelos como el Renault Clio III, Renault Twingo II, Renault Wind o Renault Modus.
En términos generales, este propulsor no destacó por problemas graves de fiabilidad, algo que contrasta con la reputación que adquiriría posteriormente la denominación 1.2 TCe.
El motor que generó la polémica
La situación cambió en 2012, cuando Renault introdujo una nueva generación del 1.2 TCe. Este motor, conocido como H5Ft, incorporaba inyección directa y cadena de distribución, además de ofrecer diferentes niveles de potencia.
Fue precisamente esta mecánica la que terminó asociándose a los problemas de fiabilidad que dañaron la imagen del 1.2 TCe. Algunos propietarios reportaron un consumo de aceite anormalmente alto, que en determinados casos podía terminar provocando averías importantes.
Este motor se montó en numerosos modelos de Renault y Dacia, incluidos vehículos muy populares como Renault Mégane, Renault Captur o Dacia Duster, lo que amplificó su impacto y la repercusión de los problemas.
Las incidencias registradas con esta generación fueron las que acabaron generando acciones colectivas de propietarios y una gran polémica en torno a este propulsor.
Un nuevo 1.2 TCe desde 2022
Más recientemente, el grupo Renault ha vuelto a utilizar la denominación 1.2 TCe para un motor completamente nuevo, presentado a partir de 2022. En este caso se trata de un propulsor de tres cilindros, diseñado para las nuevas generaciones de modelos y en muchos casos asociado a sistemas híbridos. Al ser una mecánica mucho más reciente, todavía no existe suficiente perspectiva para evaluar su fiabilidad a largo plazo.
Por qué es importante conocer qué 1.2 TCe monta cada coche
La existencia de tres motores distintos con el mismo nombre explica gran parte de la confusión que rodea al 1.2 TCe. Mientras el primer motor tuvo un comportamiento correcto y el último es todavía demasiado reciente para sacar conclusiones, la mala fama procede principalmente de la segunda generación lanzada en 2012.
Por eso, antes de comprar un coche de segunda mano con este motor, es fundamental identificar de qué generación se trata realmente y no quedarse solo con la denominación que aparece en la ficha técnica.
Síguenos en redes sociales
Síguenos en nuestras redes X, Facebook, TikTok e Instagram, o en nuestro canal de YouTube donde te ofrecemos contenidos exclusivos. Y si te apuntas a nuestra Newsletter recibirás las noticias más destacadas del motor.
Recibe nuestras noticias más recientes en tu correo
Te enviamos nuestra Newsletter cada semana con contenido destacado



