Hace 25 años, en el Salón del Automóvil de París de 2000, Porsche sorprendió al mundo con un prototipo que acabaría convirtiéndose en uno de los superdeportivos más icónicos de la historia: el Carrera GT. Lo que nació como un ejercicio técnico con corazón de competición terminó siendo un coche de calle que hoy es leyenda.
Del LMP 2000 a la carretera
El motor V10 del Porsche Carrera GT no fue concebido para la carretera, sino para la resistencia. Procedía del LMP 2000, un prototipo diseñado para competir en Le Mans que nunca llegó a debutar oficialmente. Con sus 5.5 litros de cilindrada, diseño compacto y apenas 165 kilos de peso, estaba pensado para girar a casi 9.000 rpm. Cancelado el proyecto en 1999, Porsche decidió darle una segunda vida como la pieza central de su próximo superdeportivo.

“Tenía que ser más que un coche, era una actitud”, recuerda Roland Kussmaul, ingeniero y piloto de pruebas de la marca. El trabajo conjunto con Walter Röhrl permitió transformar aquel motor de carreras en un conjunto utilizable en carretera, afinando un chasis que exigía al conductor, pero sin sobrepasarlo.
Carrera GT: Un hito de diseño y tecnología
La versión de producción llegó en 2003 con un propulsor V10 atmosférico de 5.7 litros y 612 CV, capaz de superar los 330 km/h y acelerar de 0 a 100 km/h en 3,9 segundos. Su construcción ligera —con monocasco de fibra de carbono, piezas de magnesio y kevlar—, el embrague cerámico y soluciones heredadas de la competición, como el alerón trasero ajustable o el cambio manual de seis marchas, lo situaron a un nivel brutal.

Entre 2003 y 2006 se fabricaron artesanalmente 1.270 unidades en Zuffenhausen y Leipzig. Cada una costaba, en su día, 452.690 euros. Hoy, el Carrera GT es un icono codiciado tanto por coleccionistas como por aficionados.
Un aniversario con homenaje
Para conmemorar este cuarto de siglo desde su presentación, Porsche ha colaborado con el artista parisino Arthur Kar en una colección cápsula que celebra el legado del Carrera GT. “No es solo una máquina, es pura emoción”, afirma Kar, que reconoce al modelo como su coche favorito desde siempre.
El diseñador Tony Hatter, responsable de su estética, lo resume de forma clara: “El Carrera GT fue un regalo para todos los que quieren entender de dónde viene Porsche y hacia dónde quiere ir la marca”.
A un cuarto de siglo de su debut, el Carrera GT sigue representando la esencia de Porsche: trasladar la tecnología de competición a la carretera con un equilibrio único entre innovación, diseño y emoción.
Síguenos en redes sociales
Síguenos en nuestras redes X, Facebook, TikTok e Instagram, o en nuestro canal de YouTube donde te ofrecemos contenidos exclusivos. Y si te apuntas a nuestra Newsletter recibirás las noticias más destacadas del motor.
Recibe nuestras noticias más recientes en tu correo
Te enviamos nuestra Newsletter cada semana con contenido destacado



