Porsche se enfrenta en Estados Unidos a una demanda colectiva. Según indican medios internacionales esta queja interpuesta por varios clientes que denuncian una reducción significativa en la velocidad de carga de sus equipos domésticos, los Porsche Mobile Charger Plus (PMC+) y Porsche Mobile Charger Connect (PMCC).
Según los demandantes, estos dispositivos, diseñados para cargar los modelos eléctricos y enchufables de la marca, tardaban entre 9,5 y 10,5 horas en completar una carga antes de una actualización técnica realizada tras un proceso de revisión. Sin embargo, tras dicha intervención, el tiempo de carga se habría duplicado hasta alcanzar las 20 horas.
El origen del conflicto
Todo comenzó después de que Porsche detectara problemas de sobrecalentamiento en algunos de estos cargadores domésticos. La marca llevó a cabo una campaña de revisión preventiva para evitar posibles riesgos, como incendios o daños eléctricos.
No obstante, los clientes aseguran que, tras la revisión, los dispositivos fueron limitados en potencia, pasando de los 40 amperios originales a solo 20 amperios, lo que redujo drásticamente su capacidad de carga.
El cambio, según los propietarios, no fue comunicado de manera transparente y supuso una pérdida directa de las prestaciones por las que habían pagado. Los equipos PMC+ y PMCC se vendían como accesorios opcionales de alta gama, con la promesa de ofrecer tiempos de carga más rápidos y mayor comodidad en el hogar.

Qué reclaman los propietarios
La demanda colectiva, presentada ante un tribunal estadounidense, solicita que Porsche restaure la velocidad de carga original de los dispositivos o, en su defecto, que reembolse el importe íntegro a los afectados.
Además, los demandantes piden indemnizaciones adicionales por daños y perjuicios. Ya que consideran que la marca incumplió las especificaciones prometidas en su material publicitario y en la documentación técnica entregada a los compradores.
Para los propietarios, la reducción en la velocidad de carga no solo implica una molestia, sino también una pérdida económica y de confianza en la marca. Alegan que adquirieron los equipos basándose en promesas de eficiencia y rendimiento que ya no se cumplen.
Posibles consecuencias para la marca
De confirmarse las acusaciones, Porsche podría enfrentarse a una importante sanción económica. Así como a a un daño reputacional considerable, especialmente en un momento en el que los fabricantes de automóviles eléctricos luchan por mantener la confianza del consumidor.
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