Ahora más que nunca, es especialmente importante analizar cuál va a ser el uso que le vamos a dar a nuestro futuro coche para elegir entre un tipo de mecánica u otra. El Mitsubishi Outlander PHEV 2025 sigue apostando por su condición de híbrido enchufable, y eso le convierte en un SUV de tamaño medio-grande muy interesante sobre todo para quien lo pueda cargar a diario en casa (o en el trabajo) y se vaya a mover principalmente por ciudad. Vayamos por partes.
El Mitsubishi Outlander PHEV 2025 es la cuarta generación de este SUV de 4,71 metros de largo con una orientación particularmente familiar. Sólo se comercializa con una mecánica híbrida enchufable, por lo que tiene etiqueta Cero de la DGT. Tiene 306 CV gracias a la combinación de un motor de gasolina y dos motores eléctricos, uno en cada eje. Gracias a eso tiene tracción total. Eso sí, pese a esa cifra de potencia, es un coche mucho mejor por comodidad, facilidad de conducción, insonorización y buena respuesta en momentos puntuales que por deportividad, un aspecto que ni conoce ni pretende conocer.

En el mercado español, la gama arranca desde 45.147 euros en el acabado Motion 4WD. Por encima se sitúan el Kaiteki, con un precio de 51.181 euros, y el Kaiteki+, que asciende a 53.698 euros (y que es el protagonista de esta prueba). Además, se ofrece una edición especial First Edition con equipamiento exclusivo. A este precio habría que restar las posibles del Plan MOVES, si es que en tu Comunidad Autónoma aún no se ha agotado.
Entre sus rivales más directos encontramos SUVs híbridos enchufables de corte familiar como el Škoda Kodiaq, el Opel Grandland o el Honda CR-V, que compiten en espacio, potencia y equipamiento. Todos ellos buscan atraer al mismo tipo de cliente: familias que valoran un gran espacio interior, tecnología avanzada y la posibilidad de moverse en modo 100 % eléctrico durante sus trayectos diarios.

Así es su mecánica
El Outlander PHEV combina un motor térmico 2.4 de gasolina de 136 CV con dos propulsores eléctricos, uno delantero de 116 CV y otro trasero de 136 CV, sumando en conjunto unos 306 CV. Esta arquitectura permite disfrutar de tracción total eléctrica y un reparto de potencia inteligente en función de las condiciones de la vía.
Su batería de 22,7 kWh le otorga una autonomía en modo eléctrico de entre 84 y 86 km según el ciclo WLTP (depende del nivel de acabado), con una autonomía total que puede rondar los 834 km combinando ambas fuentes de energía. El consumo homologado es de apenas 0,8 l/100 km, una cifra que en la práctica dependerá mucho del uso que se haga del modo eléctrico, como veremos un poco más adelante.

Si hablamos de recarga, el Outlander PHEV 2025 admite carga rápida mediante conector CHAdeMO (un sistema cada vez menos habitual en Europa), alcanzando el 80 % en unos 32 minutos. En un punto doméstico puede cargar a un máximo de 3,5 kW, que es relativamente poco frente a sus competidores. Ahí, la batería se llena por completo en unas seis horas y media. Tiene cuatro modos de conducción (EV, Híbrido, Save y Charge), además de siete programas específicos para distintos terrenos: Eco, Normal, Power, Asfalto, Grava, Nieve y Barro. La frenada regenerativa es ajustable en intensidad.
Por dentro, el salto en calidad es más que notable
El intreiordel Outlander PHEV 2025 transmite una sensación de calidad y modernidad que lo sitúa en la parte alta de la oferta de Mitsubishi. Hay mucha diferencia comparado con el anterior Outlander PHEV, y también apreciamos claras similitudes con el Nissan X-Trail, modelo con el comparte plataforma. Nos gustan los materiales empleados y también los ajustes, que rayan a gran altura.

El salpicadero cuenta con dos pantallas digitales de 12,3 pulgadas: una para la instrumentación y otra para el sistema de infoentretenimiento. A pesar de esta digitalización, por suerte se mantienen botones físicos y mandos giratorios para las funciones más utilizadas, algo que mejora la ergonomía y la facilidad de uso durante la conducción. Los asientos delanteros son muy cómodos y, en los acabados más altos, cuentan con funciones de masaje y ventilación. La sujeción en curva es correcta, sin más.
Unas buenas plazas traseras
La habitabilidad es uno de sus puntos fuertes: las plazas traseras son amplias, con buen espacio para las piernas y la cabeza, y las puertas se abren en un grado de casi 90 grados. Además, el hueco que queda entre la banqueta y el pilar central es grande, de manera que el acceso es cómodo tanto para cualquier persona como para colocar a un niño en una sillita infantil. Se puede ajustar la inclinación del respaldo en tres partes, pero no hay banqueta trasera corrediza.

El maletero no está mal para ser un PHEV
El maletero ofrece un volumen de 490 ó 495 litros en función de acabado, una cifra correcta pero lejor de lo mejor de su segmento. Aun así, es un buen dato para tratarse de un híbrido enchufable, pues hay que recordar que hay un segundo motor en esa parte trasera. Con los asientos traseros abatidos, el espacio de carga puede superar los 800 litros y llegar hasta alrededor de 1.422 litros en su configuración máxima. Eso sí, la boca de carga es amplia y el umbral queda a ras del paragolpes, algo que facilita la colocación de objetos voluminosos. En función del acabado, el portón puede ser de apertura eléctrica con función manos libres, algo muy práctico en el uso diario.
Tecnología y conectividad
El Outlander PHEV 2025 incorpora el sistema Mitsubishi Connect, que permite controlar el vehículo de forma remota mediante una aplicación para el móvil. Entre las funciones disponibles están la climatización previa, el bloqueo o desbloqueo de puertas, la localización del coche y la comprobación del estado de la carga.
El equipo multimedia es compatible con Apple CarPlay y Android Auto sin cables, y cuenta con carga inalámbrica para teléfonos de hasta 15 W. Algunos acabados incluyen un sistema de sonido Yamaha de alta fidelidad, disponible con 8 o 12 altavoces según versión. También puede equipar cosas cada vez más habituales en el segmento, como un head-up display, cámara de visión 360 grados y asistente de conducción en autopista con control de crucero adaptativo y mantenimiento de carril.

También cuenta con todo tipos de ayudas a la conducción, sistemas que, en caso de que queramos desconectar, requieren cierta paciencia cada vez que arranquemos el coche: hay que navegar más de lo deseable por el menú del navegador para poder quitarlos.
En marcha, muy fácil de conducir
Desde el primer momento, el Outlander PHEV 2025 sorprende por su silencio de marcha. En uso urbano o a velocidades bajas, el motor térmico apenas entra en funcionamiento, y cuando lo hace, lo hace de manera suave y progresiva. La entrega de potencia eléctrica es inmediata, permitiendo una aceleración ágil en incorporaciones y adelantamientos. Con 306 CV disponibles, el Outlander PHEV tiene reservas de potencia de sobra para cualquier situación, aunque no es un coche diseñado para practicar una conducción deportiva, ni mucho menos.
¿Y por consumo? Recorrer unos 60-65 km con una carga completa es relativamente sencillo y, en modo híbrido, lo normal es moverse en medias de unos 5,5-6 L/100 km. Una vez que nos quedamos sin carga y sólo dependemos del motor de gasolina, el consumo es un tanto elevado. En nuestras pruebas, a velocidad sostenida por carretera la media se situaba en torno a los 7,5 L/100 km. Pero a poco que nos ‘animemos’ o afrontemos subidas de puertos por autopista, podemos superar los 9 L/100 km con cierta facilidad. Probablemente, parte de la curva es de sus 2.195 kilos de peso.
¡Qué comodidad!
En cuanto al comportamiento, el Outlander 2025 destaca por comodidad, aplomo y sensación de control, pero no por agilidad. Es un planteamiento que casa a la perfección con la respuesta de la mecánica, y nos parece acertado en este caso porque es lo que creemos que busca un cliente de este tipo.
Nos ha gustado la dirección, que ofrece un buen equilibrio entre ligereza en maniobras y precisión en carretera. Pero nos ha gustado más aún la suspensión que filtra muy bien las irregularidades. Además de cómoda, evita que el coche se ‘descoloque’ cuando pisamos un bache en pleno apoyo en curvas rápidas. En general, el coche tiene un comportamiento estable y seguro, con un balanceo de la carrocería contenido para su tamaño y peso.

Fuera del asfalto
Aunque no es un todoterreno puro, el Outlander PHEV se puede defender bastante bien fuera de carretera gracias a su tracción total (el motor eléctrico trasero se encarga de que el eje posterior siempre pueda traccionar) y a los modos específicos para grava, nieve y barro. Las ayudas electrónicas trabajan con suavidad y el par instantáneo de los motores eléctricos facilita superar zonas complicadas a baja velocidad.
La altura libre al suelo y los ángulos de entrada y salida son suficientes para caminos y pistas, aunque no conviene buscarle límites propios de un 4×4 clásico. La ventaja está en que, a diferencia de otros SUV híbridos enchufables, este Mitsubishi sí ofrece un planteamiento más polivalente. Aún así, no debemos olvidar jamás que de serie llevamos unos neumáticos de asfalto en medida 255/45-20. Esa es la principal limitación de un coche fuera del asfalto a poco que aparezca el barro, las grandes piedras o los profundos surcos.
Veredicto
El Mitsubishi Outlander PHEV 2025 es una de las propuestas más equilibradas del mercado en la categoría de SUVs híbridos enchufables. Ofrece una gran autonomía eléctrica, un interior espacioso y bien acabado, un elevado nivel de equipamiento y una conducción refinada y silenciosa. Puede ser un coche ideal para quienes combinan recorridos urbanos a diario y viajes largos de forma más esporádica porque, para esos menesteres, su consumo es algo elevado y su maletero no es de los más amplios.
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