Se nos ocurrió hace poco establecer una comparativa entre el Volkswagen Tayron y el Skoda Kodiaq. Al final, no la llevamos a cabo porque son demasiado parecidos. Comparten todo lo esencial e incluso un poco más. De modo que tenía más sentido probarlos por separado.
Y se daba la circunstancia de que en la flota de vehículos de prueba de Skoda había un Kodiaq 2.0 TSI 4×4 que en su momento probamos y que nos dejó muy buenas sensaciones. Sensaciones que hacía falta refrescar.
En la gama Kodiaq hay hueco para versiones microhíbridas, diésel, gasolina, una híbrida enchufable… Esta última, junto con la microhíbrida de gasolina y 150 CV, son las más vendidas. Pero eso no quiere decir que el resto no sean aconsejables.
Así es y así va el Kodiaq que menos liga
Aquí no hay electrificación de ningún tipo. Lo que descansa bajo el capó, y que se adhiere al distintivo medioambiental C, es el archiconocido motor 2.0 TSI en su configuración de 204 CV de potencia. Sólo se comercializa con cambio automático DSG de siete velocidades y con tracción total conectable automáticamente mediante dispositivo Haldex.

Con 204 CV de potencia es un poco más rápido de lo que seguramente necesite el cliente tipo de esta clase de SUV familiares de 4,75 metros de largo. Anda muy bien y tampoco te creas que su consumo es un drama. A pesar de ser de gasolina, de potencia relativamente alta y de incorporar tracción total, anuncia 7,5 L/100 km que, en la práctica, son unos 8,5 L/100 km. En ciudad puede resentirse un poco al alza, pero en carretera puedes llevarlo ‘en ochos’ sin mayor problema.
Uno de los argumentos clásicos del Kodiaq sigue intacto: el espacio interior. Con cinco plazas en uso, el maletero ofrece una capacidad enorme, nada menos que 910 litros. Lo puedes escoger con siete asientos (que no es este caso), en cuyo caso hablamos de 845 litros de maletero con las dos últimas butaquitas plegadas y de 340 litros con ellas en uso. También muy buenos datos.

El interior transmite buena sensación de calidad, con materiales bien ajustados y un diseño sobrio pero funcional. Todo queda a mano, los mandos son intuitivos y se agradece que Skoda mantenga controles físicos para funciones básicas, algo que facilita la conducción diaria.
A pesar de su tamaño, el Kodiaq se muestra estable y fácil de llevar. No es un coche pensado para amantes de la conducción, pero su comportamiento es noble y predecible, incluso en carreteras reviradas. La suspensión filtra bien las irregularidades y, en autopista, el confort de marcha es uno de sus puntos fuertes.
Además, al tener tracción total, hay modos de conducción complementarios a los tradicionales para circular sobre firme deslizante o no asfaltado. No es que cambien la dinámica del vehículo radicalmente pero sí sirven para dotar al eje trasero de un poco más de protagonismo.

Esta segunda prueba confirma que el Skoda Kodiaq 2.0 TSI 204 CV es una opción muy interesante para quienes buscan un SUV grande, cómodo y con un motor gasolina potente y refinado. Lo tiene todo, salvo un distintivo medioambiental beneficioso.
¿Su precio? Pues bastante más alto que los 46.800 euros en los que arranca la gama Kodiaq. El Kodiaq con este motor de 204 CV sale por 54.505 euros, cuantía que sube a 58.405 euros si además te vas a por este acabado Sportline.
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