Lo probamos en Francia

Primer contacto con el Volkswagen Golf Cabrio

golf cabrio 02
Volkswagen Golf Cabrio
Autofácil
Autofácil
Volkswagen ha apostado muy fuerte por el nuevo Golf Cabrio que en ningún caso quiere verse como una amenaza o una sustitución del actual EOS.


Se trata de un cabrio que continúa con la tradición de las capotas de lona (a diferencia del EOS y su capota rígida), que ya montaba el Serie 1 de 1979 (el conocido como -Cestita de fresas-).

En este caso, la apuesta pasa por un vehículo que quiere huir del concepto de -coche para el verano-, para lo que la marca alemana ha trabajado en aumentar la insonorización acústica y térmica de la capota, algo que han conseguido con éxito. Circulando a alta velocidad en autopista con la capota colocada el ruido que se percibe en el interior es mínimo, gracias a una mejor aerodinámica en la construcción del techo y al cierre electromecánico de la capota con el chasis. Una vez recogida, la capota no ocupa espacio adicional en el maletero, ya que cuenta con un compartimento especial en él. Por eso, la capacidad de carga del maletero se sitúa en 250 litros, con o sin capota.

Por otro lado, la marca alemana continúa prescindiendo de la barra antivuelco, tal y como empezó a hacer con el New Beetle del 2003. En este caso incorpora un sistema de protección antivuelco que emerge en 0,25 segundos de detrás de los reposacabezas posteriores en aquellos casos en los que el coche ha alcanzado una inclinación máxima. El EOS incorpora un sistema parecido, aunque según la marca, menos perfeccionado que éste.

Según Volkswagen se ha trabajado mucho en ofrecer un chasis más rígido que contribuya a mejorar la seguridad del coche. En este sentido, el Golf Cabrio cuenta, por ejemplo, con una cápsula de motor de aluminio que contribuye a aumentar la rigidez de la carrocería. Esto hace que el coche sea tremendamente estable en carreteras reviradas, incluso en curvas a alta velocidad Además, cuenta con refuerzos en las puertas y con airbags de cabeza/tórax frontales y laterales específicos para cabrios. El asiento del conductor, por su parte, cuenta con airbag de rodilla que interactúa con el conductor colocando su torso en un ángulo para que pueda ser recogido por el airbag frontal.

Probamos el 1.4 TSI y el 2.0 TDI
El vehículo que probamos en la primera jornada fue un 1.4 TSI que entregaba 160 CV y que contaba con cambio automático DSG de 7 velocidades. Su comportamiento en el tramo de autopista que llevamos a cabo, sin capota y con cortavientos, fue muy equilibrado. Demostró una gran aceleración (según la marca pasa de 0 a 100 km/h en 8,4 segundos) y un consumo bastante ajustado a las previsiones de la marca, que deberían rondar los 6,3 l/100 y que en la prueba dinámica estuvieron cerca de los 7 litros. Gracias a la colocación del cortavientos el ruido en el interior no es excesivo, de tal forma que se puede realizar sin problemas una llamada mediante manos libres, o mantener una conversación fluida con un acompañante sin necesidad de levantar la voz. Por su parte, en el tramo realizado en monte, este modelo se mostró ágil y cómodo en terreno irregular gracias a su suspensión.

Por su parte, en las pruebas dinámicas del día siguiente usamos un modelo diésel, el 2.0 TDI 140 CV con DSG. En este caso, en las pruebas en monte se comportó un poco menos ágil, menos -nervioso-, con más aplomo, aunque con menos aceleración (9,9 segundos en alcanzar los 100 km/h según la marca). En circulación en autopista, con la capota puesta, el coche demostró ser muy cómodo y, a alta velocidad, muy silencioso. Al llevar a cabo una llamada telefónica mediante el manos libres, el interlocutor afirmó no notar ninguna diferencia respecto a una llamada llevada a cabo en cualquier otro vehículo. En carretera el consumo de este motor es realmente ajustado, muy cercano a lo que promete la marca (5.1 l/100 km).

 

Volkswagen Golf