El aquaplaning es uno de los fenómenos más peligrosos al conducir bajo la lluvia, ya que se produce cuando los neumáticos no son capaces de evacuar el agua acumulada en la calzada y el vehículo pierde contacto total con el asfalto. En ese preciso momento, la cantidad de agua es tal que se interpone en demasía entre neumático y asfalto.
En ese momento, el coche comienza a deslizarse sin que el conductor tenga un control real sobre la dirección o la frenada. Saber cómo actuar es clave para evitar un accidente y reducir al mínimo las consecuencias de esta situación.
Cuando se detecta aquaplaning, lo más importante es mantener la calma y no reaccionar de forma instintiva, aunque esto es cierto que es más fácil de decir que de aplicar. ¿Qué debes hacer?

Bien, si tienes la cabeza lo suficientemente fría como para no haberla liado ya aplastando el pedal del freno o manoteando sin criterior sobre el volante, lo que debes hacer es soltar el acelerador, en el caso de que estuvieses pisándolo, y bajo ningún concepto frenar con brusquedad, puesto que si lo haces agravarás la pérdida de adherencia.
Aquaplaning: ¿Se gira el volante o no?
Tampoco es recomendable girar el volante con rapidez, aunque si la pérdida de control se agrava, puedes aplicar algunos grados de giro muy, pero que muy, suavemente para intentar reconducir el vehículo.
Lo correcto es sujetarlo con firmeza, bien agarrado en la posición de las 9:15 que es como siempre deberías ir, y mantener las ruedas orientadas en la dirección de la marcha hasta que el vehículo vuelva a recuperar tracción. A medida que la velocidad disminuye, los neumáticos irán desalojando el agua y el coche volverá a responder con total normalidad.
Una vez superado el episodio, conviene reducir la velocidad, aumentar la distancia de seguridad y extremar la precaución, ya que las condiciones de la vía seguirán siendo delicadas. Esto se llama prevenir, y es lo que quizá deberías haber hecho antes de ese aquaplaning que te ha alterado las pulsaciones.
Además, para prevenir el aquaplaning debes conducir a una velocidad moderada cuando llueve, evitar charcos profundos y mantener los neumáticos en buen estado, con la presión y desgaste adecuados, así como por supuesto asegurarte de que hay un correcto alineado en la dirección de tu coche. Una conducción suave y anticipativa sigue siendo la mejor aliada para circular con seguridad en la carretera, más aún si hablamos de firme mojado.
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