Los episodios de viento intenso pueden convertir un trayecto normal en una situación de riesgo si no se toman las precauciones adecuadas. Ante la llegada de borrascas y temporales, es importante adaptar la conducción para evitar sustos al volante, especialmente cuando se circula por carretera abierta.
El viento fuerte, y en particular las rachas laterales, puede afectar de forma directa a la estabilidad del vehículo y provocar desviaciones inesperadas de la trayectoria. Por eso, conviene extremar la atención y aplicar una serie de recomendaciones básicas.
Reduce la velocidad y anticipa las reacciones
Una de las medidas más eficaces para mantener el control del coche es moderar la velocidad. Circular más despacio permite reaccionar mejor ante un golpe de viento repentino y reduce el riesgo de perder el control. Mantén un ritmo estable, sin pérdidas ni ganancias repentinas de velocidad.
Sujeta el volante con firmeza
El viento puede sorprender en cualquier momento, especialmente al salir de túneles, al cruzar puentes o al adelantar a vehículos de gran tamaño. En estas situaciones, es fundamental llevar las dos manos en el volante, colocadas en la posición de las 9:15, y sujetarlo con firmeza, evitando movimientos bruscos que puedan agravar el efecto del empuje lateral.
Si el viento te viene de manera lateral, deberás compensar con la dirección esa fuerza lateral. Dicho de otro modo, circularás recto pero con algunos grados de dirección girada. Suena extraño pero es muy natural, te saldrá solo.
Precaución extra en adelantamientos y zonas expuestas
Los adelantamientos requieren especial atención cuando hay viento fuerte. Al sobrepasar camiones, autobuses o furgonetas, el cambio de presión puede provocar movimientos inesperados del coche. También conviene extremar la precaución en tramos abiertos, viaductos o zonas sin protección natural, donde las rachas suelen ser más intensas.
Mantén el coche centrado en el carril
Circular bien centrado en el carril ayuda a corregir mejor cualquier desplazamiento lateral causado por el viento. Además, observar el entorno (como el movimiento de árboles, señales o banderas) permite anticiparse a las rachas más fuertes y ajustar la conducción antes de que se produzca el empujón.
Ten en cuenta que si se están produciendo fuertes rachas de viento, es bastante probable que la adherencia del asfalto no sea la óptima por el frío que pueda hacer. Así que en caso de que el vehículo se desvíe algunos centímetros por causa del viento, hay más peligro de desestabilización del mismo, por lo que tienes que estar muy atento.
Evita el viaje si no es imprescindible
Aunque seguir estos consejos reduce el riesgo, **la mejor medida de seguridad es evitar el desplazamiento cuando las condiciones meteorológicas son adversas**. Si el viaje no es urgente, retrasarlo hasta que el viento pierda intensidad puede marcar la diferencia entre un trayecto tranquilo y una situación peligrosa.
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