Otro caso de una multa insólita

Un ‘apretón’ le cuesta a un conductor una multa de 200 euros

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Un ‘apretón’ le cuesta a un conductor una multa de 200 euros
Adrián Sánchez-Rojo
Adrián Sánchez-Rojo
Sus necesidades más íntimas le hicieron aparcar urgentemente su coche en un paso de cebra y terminó siendo multado por la Guardia Civil. El conductor, bastante indignado, recurrió la multa porque "se estaba cagando".


Cada vez asistimos con más frecuencia a casos insólitos que acaban en multas de tráfico y que parecen sacados de un libro de humor o la última entrega de ese programa de chistes televisivos que nos amenizan los domingos por la noche. Pero no, por desgracia, cada vez nos llegan más multas extrañas en nuestras carreteras.

La última historia rocambolesca la protagoniza un conductor de Vigo que fue multado por la Guardia Civil en Lubían, un pueblo de Zamora, por estacionar en un paso de cebra. Hasta ahí todo normal. 200 euros de multa y un suceso que ocurre decenas de veces en cada una de los ciudades o pueblos de España. 

Lo curioso del asunto viene cuando el conductor recurre dicha multa argumentando que el estacionamiento de su coche, de forma ilegal, ocurrió debido a una «emergencia». Tal emergencia no fue otro motivo que un ‘apretón’ que le obligó a abandonar el coche de forma urgente porque, según indica el conductor de Vigo, «me estaba cagando».

El conductor, que además es profesor universitario, avisa que las prisas del apretón le impidieron ver el sitio exacto en el que aparcó su coche: «No tenía conciencia de haber parado en un paso de cebra. Es posible. Lo único que recuerdo es que del lugar en el que yo estacioné salía una furgoneta. Lo que sí puedo asegurar es que mi vehículo no impedía el paso de ningún otro, ni de ninguna persona, animal o cosa. Primero, porque de ser así yo no hubiera estacionado allí y segundo, porque Lubián no es precisamente un pueblo de diez mil habitantes».

En el escrito de recurso, Alberto Martín esgrime la «indefensión» a la que «estamos sometidos los ciudadanos» cuando Tráfico notifica la sanción con la posibilidad de reducir esta si se acepta y no se recurre. «Ya sé que se me puede decir que se me está perdonando la mitad de la sanción por no recurrir, pero lo cierto es que si recurro puedo pagar el doble y, si no recurro, pago por una falta que no sé si he cometido o no».

El mismo conductor argumenta que la parada no pudo durar más de 15 minutos. ¿La culpa? La típica consumición que debes tomar si quieres usar los baños de un bar: «Lo cierto es que mi vehículo debió de permanecer estacionado en Lubián a lo sumo un cuarto de hora, y digo un cuarto de hora porque, como todo el mundo sabe, para usar las instalaciones hay que ingresar algún dinero en la caja. Estoy, además, completamente seguro de que durante ese tiempo mi vehículo no molestó a nadie absolutamente».

El caso es que los retortijones del señor Martín no debieron parecer razón suficiente a Tráfico que ni siquiera contestó a la alegación y confirmó la sanción de 200 euros el pasado 24 de diciembre, «fuera del plazo de tres meses que indica la ley. De ahí que volviera a presentar de nuevo alegaciones indicando ese hecho y volviendo a pedir que se dejara sin efecto».

El profesor no ceja en su lucha contra lo que considera exceso de celo por parte de los agentes de la Guardia Civil que lo multaron. «En mi opinión, lo que consiguen con este tipo de sanciones es que la milonga esa de la lucha por mejorar la seguridad vial no se la crea nadie. Yo soy profesor y puedo asegurar que, si tratara a mis alumnos con el mismo rigor que ustedes tratan a los ciudadanos, mis alumnos dirían de mí lo que la mayoría de los españoles dicen de ustedes».