Los conductores británicos han decidido tomar medidas. El Reino Unido ha iniciado una ofensiva para frenar el creciente problema del deslumbramiento provocado por los faros LED modernos, una molestia que afecta cada vez más a quienes circulan de noche. Aunque en Europa el debate sigue estancado, los británicos ya han decidido actuar.
Mientras tanto, los conductores siguen modificando sus hábitos: un 33% ha reducido o evitado conducir de noche debido al deslumbramiento y, un 22% lo haría si pudiera, pero no tiene otra alternativa.
Una investigación que enciende las alarmas
El Ministerio de Transportes británico (DFT) encargó un estudio para analizar por qué las luces de los coches parecen cada vez más agresivas. El resultado fue contundente:
- El 97% de los encuestados afirma sentirse deslumbrado con frecuencia por los vehículos que circulan en sentido contrario.
- El 96% considera que los faros modernos son excesivamente potentes y generan incomodidad visual.
El informe, dirigido por Dr. Shaun Helman desde el Transportation Research Laboratory (TRL), confirma que: los faros LED, cada vez más presentes, están generando problemas reales en la carretera en muchos países europeos.
EL LED ¿ilumina demasiado?
Los nuevos sistemas de iluminación ofrecen una luz más intensa y con un tono azul característico que no siempre es bien tolerado por el ojo humano. Aunque algunos estudios cuestionan si este azul es tan dañino como se pensaba, otros informes- como los del INRS- alertan de posibles efectos fisiológicos:
- La luz azul, a niveles elevados, podrían contribuir a dañar la retina.
- Los LED pueden alcanzar luminancias hasta 1.000 veces superiores a las de un fluorescente convencional.
- En carretera, esto se traduce a un riesgo real de deslumbramiento, afectando a la comodidad visual y pudiendo favorecer accidentes.

Las verdaderas causas del deslumbramiento por faros LED
No todo es cuestión de tecnología. El deslumbramiento empeora con determinadas circunstancias:
- Coches altos o SUVs cuyos faros se sitúan directamente a la altura de los ojos de los conductores
- Pendientes, badenes y lluvia, que alteran el ángulo del haz de luz.
- Vehículos cargados, donde el conductor debería reajustar manualmente la altura de los faros… algo que casi nadie hace.
En Reino Unido, donde los baches abundan, las variaciones del haz son constantes. El resultado es: un resplandor molesto, imprevisible y peligroso.
Medidas en camino: ajustes automáticos y control del mercado
Para solucionar este fenómeno, el Reino Unido se plantea imponer medidas obligatorias.
- Sistemas automáticos de regulación del ángulo de los faros según el peso del vehículo.
- Sanciones a las luces LED “aftermarket” que no cumplan con la normativa, un problema cada vez más extendido en Europa.
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