Una nueva espiritualidad para el ocio

Ruta del Císter por tierras de Lleida

portada02 1
Ruta del Císter por tierras de Lleida
Pedro Madera
Pedro Madera

Hay un extraño atractivo en recorrer las pequeñas carreteras cuando se deja la autopista. No importa el firme, no importan tanto las curvas porque el paisaje compensa casi todo.


En el sur de Lleida la vida cotidiana tiene otro ritmo. Hay que hablar con los alfareros de Verdú, con algún ganadero de Nalec o con alguno de los caminantes que llegan hasta Vallbona de les Monges, para entender como son las sensaciones en estas tierras catalanas.

20201124 145714

Es el caso del turismo de la ruta del Císter de Lleida, donde cada uno puede montar la ruta que desee en función de sus intereses. Nombres como Agramunt, Belianes, Bellpuig, Castellserà, Ciutadilla, Maldà, Nalec, Preixana, Rocallaura, Vallbona de les Monges o Verdú son un trozo de la historia de este país.

Hablamos de lugares no tan habitados, pero con muchos enclaves atractivos, tanto en lo cultural como en lo gastronómico. Este nuevo turismo responsable promueve y potencia nuestra cultura al tiempo que se aprovecha de manera sostenible esos recursos que siempre han estado ahí para nosotros, pero que en ocasiones resultaban extrañamente desconocidos. Viñedos, almendros y olivos cubren las laderas de un paisaje marcado por las colinas y pinares.

20201124 151628

Un buen ejemplo lo tenemos en Tárrega, la capital de la comarca del Urgell, es uno de los mejores lugares para perdernos y dejar la autopista. Tiene suficiente tejido urbano como para que podamos elegir restaurante, y probar un plato propio de la zona, el Bacalao Targarí. Puede ser el punto de partida para multitud de rutas y ofertas turísticas de interés.

Los aficionados a la cerámica saben que una parada obligada es Verdú. Hay que entrar en Cerámica Font, y comprar alguna de sus piezas de cerámicas negra. No es una cuestión de dinero, es un tema de conocer la tierra. Es igual de importante conocer su castillo, que se convierte en el corazón de la ciudad, o la iglesia de Santa Maria. Además, Verdú ofrece un sorprendente Museo de Juguetes y Autómatas y un asentamiento íbero el de los Estincells, que ratifica la importancia histórica del municipio.

Ciutadilla puede ser otra parada interesante. Estamos de nuevo ante otro municipio de atmósfera medieval y defensiva, con un castillo en la parte alta del pueblo y donde al cual podemos subir con cualquier SUV o conduciendo con cuidado. Esa parte alta es como un gran mirador sobre la comarca y sobre el río Corb, que cada vez está más de moda.

20201124 145740

Si queremos más fortalezas, siempre tenemos una posible parada en Nalec o en Guimerà, que es otra joya de la ruta del Císter. El Castillo de Guimerà fue construido en los siglos X y XI y está muy bien conservado. Desde la torre, las vistas al valle son hermosas. Desde el castillo, se puede bajar a pie por sus estrechas y empinadas calles. Es un pequeño pueblo medieval encantador con casas rurales de piedra. Comer en alguno de los restaurantes de la parte baja de la población es casi una obligación.

Sin embargo, lo mejor está por llegar. Vallbona de les Monges es, quizá, la principal cita de esta ruta del Císter por Lleida. Es un gran monasterio cisterciense de monjas (el único femenino de la ruta que también abarca Tarragona) y ubicado en el municipio del mismo nombre. Las vistas, el entorno y el ambiente lo convierten en un lugar diferente.

Datado en 1153, su asequible tamaño y equilibrada variedad de estilos hacen de él una visita imprescindible. Tiene rasgos románicos y góticos, mezcla que se repite en sus motivos decorativos (a los que habría que añadir la influencia árabe).

ruta cister verdu alfarero 2

En lo que respecta a la localidad, se trata de un pueblo dedicado al aceite y el vino organizado a partir de la existencia del propio monasterio. Tiene lugares de interés como la iglesia de Santa María y muchos rincones íntimos y con encanto.

En el mismo término municipal se puede visitar otra propuesta religiosa, el Santuario del Tallat, así como la Iglesia de San Andrés. El Tallat sirve también para dar nombre a uno de los restaurantes del pueblo. Si además nos damos un paseo por los caminos de la zona seguro que nos encontramos con algún rebaño de ovejas que todavía limpian los pinares de la zona o podemos acercarnos hasta la bodega de L`Olivera, porque los vinos de la zona son el mejor recordatorio.