Ya a la venta desde 13.900 euros

Primera prueba del Seat Arona, el hermano pequeño del Ateca

50 Primera prueba del Seat Arona, el hermano pequeño del Ateca
Fotos de la prueba del Seat Arona
Miguel Tineo
Miguel Tineo
Ya está aquí el SUV más pequeño de Seat, el Arona, un modelo derivado del Ibiza y que guarda muchos rasgos de diseño con el Ateca. ¿Qué podemos esperar de él?


Seat acaba de iniciar la comercialización del Seat Arona, un SUV creado sobre la misma plataforma del Seat Ibiza (con alguna pequeña variación, como la batalla) y que se presenta como la alternativa española a modelos como los Renault Captur, Peugeot 2008, Nissan Juke, Opel Crossland X y Opel Mokka X, Citroën C3 Aircross, Hyundai Kona, Kia Stonic, Skoda Karoq, Volkswagen T-Roc

Con una longitud de 4,13 metros, una altura de 1,54 metros y una sola carrocería de cinco puertas con hasta 68 combinaciones de colores (el techo puede ir pintado en rojo, gris, negro o en el mismo tono de la carrocería), el Arona presenta un diseño con ciertos rasgos heredados del Ateca, además de las ya clásicas protecciones en plástico negro de este tipo de vehículos.

Primera prueba del Seat Arona

El interior recuerda claramente al del Ibiza, pero con dos diferencias: el Arona ofrece un puesto de conducción más elevado y una mayor habitabilidad trasera, con un maletero de 400 litros (entre los mejores del segmento). Lo primero ayuda a que la visibilidad sea mejor y que el acceso resulte más cómodo. Lo segundo permite que dos adultos puedan viajar bastante cómodos detrás; un tercero no irá mal pero, como en todos estos modelos, la anchura no asegura que el pasajero central vaya holgado.

Por lo demás, hay muchas cosas que nos recuerdan al Ibiza, como la calidad de los plásticos empleados. En este segmento es poco habitual que se empleen plásticos blandos; el Arona no es una excepción, y tanto los de la parte superior del salpicadero como los de los paneles de las puertas son duros. Sólo encontramos unos más blandos en la zona de la puerta que está a la altura de los codos. Eso sí, el montaje de las piezas del salpicadero está bien ajustado. El Arona podría mejorar la sensación de calidad si contase con agarraderos en el techo, reglaje en altura del cinturón de seguridad o alumbrado en la guantera o junto a los espejos de los parasoles; al menos, el plafón central, con iluminación por led, ofrece un buen resultado.

Por lo demás, el puesto de conducción admite pocas quejas. Es muy fácil encontrar la posición ideal, los mandos están agrupados por funciones de forma clara, y la pantalla central no está sobrecargada de menús y es sencilla de manipular en marcha.

Primera prueba del Seat Arona

Seat Arona: primeras impresiones en marcha

Una vez que comenzamos a circular, el Arona recuerda claramente al Ibiza, pues su tacto de conducción es muy similar: el cambio y la dirección se caracterizan por su suavidad y precisión y la suspensión tiene un tacto tirando a firme pero no llega a resultar seca ni incómoda. La visibilidad, gracias a su mayor altura, sí es un poco mejor que en el Ibiza, mientras que en lo que respecta a los motores (hemos podido probar dos de ellos: 1.6 TDI 95 y 1.0 TSI 115), resultan agradables, con buena respuesta desde bajas revoluciones y, al menos en nuestra breve toma de contacto, parecen mantener unos consumos casi tan bajos como los que hemos registrado en nuestras pruebas del Ibiza.

En cuanto al precio, el Arona arranca en los17.300 euros que vale el 1.0 TSI 95 Reference Plus. Eso sí, existe una descuento en caso de financiar con la marca y entregar la documentación de un coche antiguo, condiciones con las que es posible acceder a ese mismo Arona por un precio de 13.900 euros, incluyendo 4 años de garantía, mantenimiento y asistencia en carretera. Sin el descuento, el Arona es caro; con el descuento, está a la altura de sus principales rivales en lo que a precio se refiere.

 

Seat Arona