El Kia K4 aterriza en uno de los pocos segmentos tradicionales que todavía resisten en el mercado español. Y lo hace en un escenario donde el Toyota Corolla domina claramente las ventas, y donde el Seat León mantiene su fortaleza histórica demostrando que aún existe demanda para compactos de gasolina e híbridos.
En un momento en el que casi todos los compactos tradicionales desaparecen o evolucionan al 100% eléctrico, Kia ha entendido que todavía existe un cliente europeo que no quiere un SUV, que no necesita un eléctrico y que sigue valorando un coche cómodo, racional, espacioso y agradable de conducir.