Vigila la suspensión

Cómo y por qué sustituir los amortiguadores

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Cómo y por qué sustituir los amortiguadores
Autofacil
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A partir de los 30.000 o 40.000 kilómetros los amortiguadores comienzan a perder eficacia y hay que pensar en sustituirlos.


Los principales fabricantes aseguran que un amortiguador rinde al 100% entre 30.000 y 40.000 km de media, dependiendo siempre del tipo de vehículo, de la forma de conducir y, sobre todo, del tipo de vía por el que se circule, pues no es lo mismo realizar largos viajes por autopistas perfectamente asfaltadas que pasar continuamente por carreteras bacheadas, con muchas curvas…

Ponte al día en amortiguadores y estabilidad

Los amortiguadores actuales, aparte de contener aceite, suelen llevar también una pequeña cantidad de gas a presión que ayuda a evitar su desfallecimiento. Este se da por el uso intensivo, lo cual produce calor y una agitación del aceite que forma burbujas de aire o espuma. El gas comprime estas burbujas atrapadas en el aceite hasta que son tan pequeñas que no afectan el rendimiento del amortiguador, lo que permite a la unidad brindar una mejor suspensión y un rendimiento más uniforme.

La comprobación del estado de los amortiguadores, o mejor dicho de la suspensión, aparte de poder determinarse visualmente, se realiza mediante diferentes herramientas y máquinas con las que cuentan los talleres o las estaciones de ITV. Con ellas se mide el grado de eficacia que tiene la suspensión y que esta funcione sin grandes diferencias entre ambas ruedas de un mismo eje. Normalmente, al realizar una revisión pre-ITV, se comprueba junto con la eficacia de los frenos.

El cambio de los amortiguadores la debe de realizar un profesional con la herramienta adecuada para realizar el trabajo, sobre todo en los amortiguadores que tienen incorporado el muelle de la suspensión –sistema McPherson–, generalmente los del eje delantero de un buen número de turismo modernos. Este muelles hay que comprimirlo con una herramienta determinada según el modelo de vehículo para realizar el reemplazo.

Al mismo tiempo que se sustituyen los amortiguadores hay otros elementos afines a estos que hacen necesaria también su sustitución. Los amortiguadores tienen diferentes medios de colocación en el vehículo. Estos puntos de unión suelen estar compuestos por soportes de goma y metal que absorben la fuerza y el movimiento hacia el chasis. A su vez, los delanteros suelen tener en la parte superior un pequeño rodamiento que permite el giro del amortiguador cuando movemos la dirección. También dispone de un guardapolvos que cubre el eje de este para evitar que le entre suciedad o agua. Estos elementos del amortiguador son susceptibles de deterioro, por lo que hay que resivarlos cuando se haga la sustitución. Al reemplazar estos elementos evitaremos ruidos en la suspensión y también un prematuro desgaste y fugas de los amortiguadores que estamos colocando.

Al sustituirlos, es mejor hacerlo los cuatro a la vez. Si cambiamos una pareja y luego la otra, se recomienda que se haga en un corto espacio de tiempo o kilómetros, ya que los que sustituimos van a realizar un trabajo mayor por la menor eficacia de los que aún no han sido sustituidos.

También es necesario comprobar la geometría de las suspensiones. Es decir, que no hayan variado los ángulos de caída y el paralelo de las ruedas. Así evitaremos un mal desgaste de los neumáticos y mayor estabilidad en el vehículo.

Los amortiguadores, su estado y su montaje son fundamentales para tener un coche más estable, proporcionando seguridad en la conducción sean cuales sean las condiciones de la vía y la climatología. Aunque otros elementos relacionados como los neumáticos o los frenos, son «más populares» que los amortiguadores y se les suele prestamos más atención, nada conseguiremos si nos olvidamos del desgate del conjunto de la suspensión. El objetivo, como casi siempre: que el vehículo y nuestros desplazamientos sean seguros… ¡además de cómodos!

Fuente: Tallerator.es