Si me preguntaseis por las probabilidades de que un modelo de procedencia asiática y de reciente creación conquistase a la primera el paladar europeo, diría que son escasas. Las primeras incursiones suelen pecar de cierta inmadurez, ya sea en diseño, en ajustes o en ergonomía. El Leapmotor C10 REEV rompe ese patrón: aparece como un producto coherente, pulido en los aspectos esenciales y capaz de superar con nota las expectativas que uno podría tener al enfrentarse a una “primera edición”.
El exterior transmite equilibrio. Con 4,73 metros de longitud y un porte que coquetea con el formato familiar elevado, el C10 convence más por la limpieza de sus líneas que por artificios. La distancia entre ejes de 2,83 metros garantiza unas plazas traseras holgadas, mientras que el maletero, con 400 litros, se queda en un punto intermedio que no penaliza el uso diario. Todo ello arropado por una calidad percibida que, sin deslumbrar, resulta convincente.

Puertas adentro, la influencia de Tesla es evidente: pantalla central protagonista, tarjeta como llave y salidas de aire ocultas. El minimalismo se impone, aunque con un grado de funcionalidad que sorprende. El acabado Design añade concesiones de confort como asientos ventilados y techo panorámico de serie, que complementan la carga inalámbrica y la rapidez del sistema multimedia, muy exhaustivo en cuanto a informaciones. El espacio trasero es generoso en cotas y detalles: respaldos cómodos, puertos de carga y un techo amplio que aporta luminosidad.
Pero, ¿qué es un REEV?
El C10 REEV es un híbrido en serie puro, lo que significa que el motor de gasolina se limita a actuar como generador cuando la batería baja de cierto umbral, recargando energía para alimentar al motor eléctrico trasero, que es el verdadero responsable de la propulsión. En este caso hablamos de un bloque atmosférico de 1.5 litros y 88 CV que respalda a una batería neta de 28,4 kWh. El resultado: 145 km de autonomía homologada, de los cuales al menos 100 son perfectamente alcanzables en condiciones reales.
En la práctica, la conducción es muy próxima a la de un eléctrico puro. Silencio, respuesta inmediata y un empuje solvente de sus 215 CV. Solo en esfuerzos prolongados se percibe la entrada del generador, y aun así con un nivel sonoro razonable. El consumo, ya agotada la batería, se mueve entre los 5,8 y 6,2 litros/100 km, pudiendo aumentar hasta 6,8 l/100km en condiciones duras. Todo ello con una pisada firme, suspensión cómoda y un completo equipamiento de asistentes.
La guinda está en el precio: menos de 35.000 euros para un modelo bien equipado, con etiqueta CERO y autonomía eléctrica muy aprovechables, aportando la tranquilidad de un eléctrico en el día a día y la seguridad de viajar sin ansiedad de recarga.
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