Lleva un motor diésel de 150 CV, cambio automático y tiene tracción delantera

Así va el Audi Q3 Sportback 35 TDI S-Line S-tronic

Miguel Tineo
Miguel Tineo

El Audi Q3 Sportback 35 TDI S-Line S-tronic es un coche pensado para largos viajes con un consumo bajo y un más que razonable nivel de prestaciones. Con la suspensión deportiva S-Line, gana en comportamiento pero pierde en comodidad.

Si estás interesado en la prueba completa de este Audi Q3 Sportback 35 TDI S-Line S-tronic, en este enlace tienes la primera parte de la prueba y, en este otro, la segunda parte de la prueba. En esta tercera parte, vamos a analizar cómo va en marcha.

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El Audi Q3 Sportback 35 TDI S-Line S-tronic emplea la misma plataforma MQB que el Audi Q3 normal, que es la misma que lleva por ejemplo el Audi A3, el Volkswagen golf o el Seat León, por citar algunos ejemplos.

En esta ocasión, se trata de una versión con acabado S-Line, que se caracteriza por contar con un aspecto más deportivo gracias a sus paragolpes, las llantas de 19 pulgadas, los asientos deportivos, el volante en cuero perforado… También por llevar una suspensión más firme, aunque también se puede pedir con la suspensión estándar sin coste o con una con amortiguadores adaptativos por 1.525 euros.

Es un detalle importante. Nuestra unidad llevaba la suspensión deportiva, y con ella el coche contiene muy bien los movimientos de la carrocería, algo que le permite lograr una mayor agilidad, sobre todo si el asfalto está en buen estado. Ahora bien, esa mayor firmeza transmite todas las imperfecciones del asfalto con mayor nitidez al interior, por lo que no es demasiado cómoda.

Teniendo en cuenta que esto es un SUV de 150 CV, creemos que es más recomendable optar por una mayor comodidad y quedarnos con la suspensión de serie o, en su defecto, montar la adaptativa, que nos permitirá tener lo mejor de las otras dos suspensiones.

Por lo demás, el comportamiento es muy bueno. Destaca por aplomo y precisión y, como buen Audi, es un coche fácil de conducir y de controlar. Es de esos chasis en los que resulta muy extraño encontrar una reacción mala por muy bestias que seamos. Se siente más a gusto en las vías rápidas y las autopistas a las carreteras de montaña reviradas pero, en general, no le hace ascos a ningún tipo de vía mientras que, como decíamos más arriba, el asfalto esté razonablemente bien.

Si el pavimento está roto, y no digamos ya si son caminos aunque estén perfecto estado, esa firme suspensión del acabado S-Line junto con las llantas de 19 pulgadas y sus neumáticos de perfil relativamente bajo (235/50) harán que el coche muestre cierta tendencia a rebotar, y eso le restará mucha comodidad y también precisión, además de que iremos sufriendo constantemente por lo que le pueda pasar a las ruedas…

En cuanto al motor y el cambio, el 2.0 TDI de 150 CV y 340 Nm de par de este Q3 Sportback 35 TDI nos gusta tanto como siempre nos ha gustado: es refinado porque ni suena ni vibra demasiado, tiene muy buena respuesta a bajo y medio régimen y consume poco para el tipo de coche que es.

Ahora bien, este Audi Q3 pesa 1.655 kilos, y eso se nota. Sus prestaciones son más que razonables para viajar con total normalidad incluso cargados, pero si queremos ir deprisa, es mucho mejor optar por el 40 TDI de 200 CV. Si no es el caso, con el 35 TDI tendremos más que de sobra. El peso también influye en el consumo, de manera que no esperes ver los 5,3 L/100 km que declara la marca de forma habitual en el ordenador de a bordo. De hecho, lo normal será que más bien te muevas cerca de los 6,5 L/100 km, y no es complicado ver cómo se acerca a los 7 L/100 km si vamos deprisa o nos metemos mucho por ciudad.

En cuanto al cambio, se trata de una caja de cambios automática DSG de siete marchas y doble embrague. También hay una versión manual de seis marchas por 2.390 euros menos. Pero, centrándonos en el automático de esta prueba, es una caja de cambios que se lleva bien con este motor y que en este modelo parece especialmente bien afinada. Es suave y rápida, algo que es habitual, pero también es progresiva y sin brusquedades cuando maniobramos a baja velocidad o queremos salir con decisión en una glorieta, por ejemplo, algo que no ocurre en otras DSG, sobre todo con motores más pequeños como el 1.0 TSI.

Con todo, y en resumen, este Audi Q3 Sportback 35 TDI S tronic S-Line es un coche que, desde el punto de vista dinámico, nos compraríamos sin el pack S-Line… o, si lo comprásemos, lo pediríamos con la suspensión estándar o con la adaptativa opcional. En cuanto al motor y el cambio, son ideales para viajar por carretera con normalidad, aunque también se mueve bien en vías secundarias o en ciudad, siempre y cuando nos ‘apañemos’ con la etiqueta C de la DGT.

 

Audi Q3