Cinco consejos para autocaravanas y furgonetas camper en el invierno

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Cinco consejos para autocaravanas y furgonetas camper en el invierno
Autofacil
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Desde la plataforma de autocaravanas autónoma P.A.C.A. nos dan una serie de consejos para conducir autocaravanas y furgonetas camper con condiciones climáticas adversas, como nieve o hielo.


Este año tendremos muy difícil viajar con nuestra autocaravana por el estado de alarma decretado a consecuencia de la pandemia de la COVID-19 provocada por el virus SARS-Cov-2. Sin embargo, la autocaravana se ha demostrado este verano como uno de los tipos de turismos más seguro ya que no se comparten zonas comunes por lo que se pueden mantener mejor las distancias con otros turistas y a eso debemos unir que viajar en compañía únicamente con tu unidad familiar.

El estado de alarma nos prohíbe la circulación por la noche por lo que deberemos encerrarnos en nuestro vehículo vivienda y además de esta limitación temporal deberemos tener en cuenta las diversas limitaciones de acceso territoriales que puedan existir en cada momento.

La conducción invernal, objeto de este artículo, se caracteriza por las condiciones meteorológicas adversas como que las horas de luz son más escasas, la lluvia, niebla y la nieve que además de limitar la visibilidad influyen en la adherencia de los neumáticos con el suelo. Por ello, desde la DGT todos los inviernos nos recuerdan una serie de recomendaciones generales que son perfectamente aplicables a la conducción en autocaravana, aunque hay algunas más que resultan específicas a tener en cuenta por las características de nuestro vehículo. Por eso desde la Plataforma de Autocaravanas Autónoma P.A.C.A. nos hacen cinco recomendaciones para nuestro viaje invernal.

En invierno es normal cruzarnos en nuestros desplazamientos con autocaravanas porque el autocaravanismo es un tipo de turismo que carece de estacionalidad y se caracteriza por la libertad de ruta. Esta libertad les confiere la posibilidad de ir buscando el destino donde el clima es más benigno, pero bien, por un cambio inesperado en el tiempo o porque busquen el pernoctar en alguna de las estaciones de esquí, la autocaravana o camper se pueden ver involucrados en lo más crudo del invierno. Sea como fuere con situaciones de climatología adversas es mejor detenernos (llevamos nuestra casa a cuestas) y esperar a que amaine.

Viento

Desde la primera vez que conducimos nuestra AC nos damos cuenta que cualquier racha de aire nos afecta de una manera exagerada en comparación con nuestro turismo, ahora que llevamos un vehículo de más de dos metros y medio de alto y más de seis de longitud. Por lo que reducir la velocidad, y sujetar el volante con fuerza resultan los mejores consejos, sobre todo al cruzarnos con camiones, salir de túneles o del abrigo de un talud.

Frío

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Nuestros vehículos están acondicionados y aislados, aunque tienen su punto débil en la cabina, los cristales transmiten el frío de una manera muy eficiente, lo que nos perjudica.

El uso de unos parasoles oscurecedores multicapas resultará algo más engorroso, pero resultan más aislantes que las cortinas de papel plegado que muchas llevan por su facilidad de desplegar.

Además, deberemos llevar el depósito lleno de gasoil ya que nunca sabemos cuándo podremos rellenar y necesitaremos la calefacción. Y es recomendable antes de salir, saber dónde vamos a encontrar las estaciones de servicio, por si tenemos que repostar o comprar gas para la calefacción estática. Por último, es conveniente rellenar el depósito al llegar al punto de destino ya que las petroleras suelen modificar los aditivos del combustible para ajustarlos a la temperatura y altitud predominante en la zona para obtener un mejor rendimiento.

Los entendidos aseguran además que, aunque la pongamos al mínimo, lo mejor es no apagar nunca la calefacción.

Gas

La bombona de gas tiene butano o propano en forma líquida que va gasificándose conforme lo vamos consumiendo, la diferencia principal entre ambos gases es que el butano deja de gasificar con temperaturas de cero grados y el propano sigue gasificando hasta los -44ºC por lo que es este gas el más usado por los autocaravanistas, Dado que incluso con temperaturas bajo cero seguiremos contando con el suministro de gas para la calefacción.

Agua

El depósito de agua limpia suele estar en el interior de la autocaravana por lo que no debe haber problemas. Lo mismo ocurre con el de las negras, pero el depósito de aguas grises (agua sucia del fregadero y ducha) suele estar en los bajos del habitáculo. Existen calentadores que usando la calefacción o una resistencia evitan que se congelen, aunque no son habituales en estas latitudes y supone un extra cuando adquirimos nuestro vehículo. Como truco hay quien vierte algo de alcohol por el desagüe, Lo que no se puede usar por ser tremendamente contaminante es anticongelante de coche. Lo mejor es no llenar mucho más de la mitad el depósito, o incluso procurar llevarlo vacío.

Si esto no es posible hay que permitir el goteo (poniendo, naturalmente, un bidón o alguna clase de recipiente debajo) para poder regular su nivel de manera razonable y evitar este incómodo fenómeno de la congelación.

Hay que tener en cuenta que en caso de que bajen las temperaturas, si tenemos el boiler apagado, saltará una válvula de seguridad que nos vaciará el agua del boiler (calentador de la autocaravana) y por ende la del depósito para evitar que la congelación del agua reviente este dispositivo, con lo cual despertaremos encima de un charco de agua o hielo.

Nieve:

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Llevar cadenas nos puede sacar de muchos apuros, Existen diferentes tipos, pero las clásicas metálicas nos serán más útiles que unas textiles por el peso de nuestros vehículos y porque las textiles duran menos y hay que retirarlas tan pronto como se acaba la nieve.

Una foto con nuestra autocaravana en la nieve es algo para recordar y mostrar a los amigos, pero deberemos tener en cuenta que una capa de 20 a 30 cm de nieve encima de nuestra autocaravana puede suponer unos 200 kgr o más, además puede ocluir las chimenea de ventilación por lo que deberemos retirarla a la menor oportunidad.

Cuidado además con los taponamientos de los tubos extractores de la calefacción, un fenómeno habitual en las nevadas más duras. Y mantener despejado de nieve la zona del escape de la calefacción, normalmente situados en los bajos del vehículo para evitar acumular gases en el hueco de debajo del vehículo que puede quedar sellado si la nieve llega a la parte baja de la carrocería. Una pequeña pala puede sernos de utilidad en estos casos.