BMW se prepara para dar un paso estratégico clave en su historia reciente con el desarrollo del G74, un nuevo SUV todoterreno de gran tamaño que, por filosofía y diseño, pretende competir directamente con uno de los modelos más icónicos del segmento: el Mercedes-Benz Clase G. Se trata de un movimiento ambicioso, ya que hasta ahora la marca bávara ha tenido una presencia sólida en el mercado de los SUV de lujo, pero siempre con vehículos que priorizaban el confort y el rendimiento en carretera sobre las prestaciones extremas fuera del asfalto.
La compañía alemana entiende que el mercado de los todoterreno puros sigue teniendo una clientela fiel y dispuesta a pagar por un producto auténtico, con capacidades reales para circular fuera de carreteras asfaltadas y, al mismo tiempo, un alto nivel de lujo y tecnología. En este contexto, el G74 nace con la intención de convertirse en un modelo emblemático, capaz de rivalizar no solo con el Clase G, sino también con otros exponentes del segmento, como el Range Rover o el Lexus LX.
Uno de los aspectos más llamativos del proyecto es que, internamente, el modelo recibe el sobrenombre de “Rugged”, que en inglés significa “robusto” o “rudo”. Un apodo que da una idea muy clara de las intenciones de BMW: ofrecer un vehículo que no sea simplemente un SUV con estética todoterreno, sino un verdadero 4×4 diseñado para superar condiciones difíciles, sin dejar de lado el confort premium.
Un Clase G con base de X5…
El G74 no parte desde cero, sino que tomará como base la plataforma del BMW X5, aunque profundamente modificada para mejorar sus aptitudes fuera del asfalto. Entre las adaptaciones previstas se incluyen una mayor altura libre al suelo, refuerzos estructurales en zonas clave, protecciones adicionales en los bajos y una puesta a punto específica de la suspensión para afrontar obstáculos con solvencia. Todo ello permitirá al nuevo modelo adentrarse en terrenos abruptos donde un SUV convencional tendría problemas.

El diseño será otro de sus puntos distintivos. Frente a las líneas suaves y deportivas del XM o del propio X5, el G74 adoptará una carrocería más vertical y angulosa, con un frontal imponente, pasos de rueda marcados y un portón trasero de diseño funcional. La estética, claramente inspirada en los todoterreno clásicos, no es solo una cuestión de imagen: su forma contribuirá a mejorar los ángulos de ataque y salida, elementos clave para un verdadero uso off-road.
En cuanto a la fabricación, BMW ha confirmado que el G74 se producirá en su planta de Spartanburg, en Carolina del Sur (Estados Unidos), una de las instalaciones más grandes y tecnológicamente avanzadas del grupo. Este centro es responsable actualmente de modelos como el X5, X6, X7 y XM, y será adaptado para acoger la producción del nuevo todoterreno. El inicio de la fabricación está previsto para la segunda mitad de 2029, y su lanzamiento comercial se situará poco después.
¿Sustituto del XM?
Este calendario también implica un cambio importante en la gama BMW: los rumores apuntan a que el G74 podría ocupar el lugar que dejará libre el XM, cuya producción podría cesar a finales de 2028. La marca, por tanto, dará un giro significativo al pasar de un SUV deportivo de altas prestaciones a un todoterreno robusto con un enfoque más funcional y aventurero.
En el apartado mecánico, todo apunta a que el G74 no será 100 % eléctrico en su lanzamiento. BMW baraja varias opciones, pero la estrategia más probable es que ofrezca motorizaciones convencionales —gasolina y diésel—, posiblemente acompañadas de sistemas híbridos ligeros para cumplir con las normativas de emisiones. También se estudia la posibilidad de una versión híbrida enchufable, aunque no sería la principal en la gama. Esta decisión está motivada, en parte, por la menor demanda de modelos eléctricos en este segmento específico, donde muchos clientes siguen valorando la autonomía y la capacidad de repostar rápidamente en lugares remotos.
Un terreno por explorar para BMW
El principal objetivo del G74 será competir de tú a tú con el Mercedes-Benz Clase G, un modelo que lleva más de cuatro décadas en el mercado y que ha sabido combinar a la perfección capacidades todoterreno con lujo y tecnología. El Clase G cuenta con una base de clientes muy fiel, y romper esa lealtad no será sencillo. BMW es consciente de que, para convencer a esos compradores, no basta con ofrecer un producto atractivo: tendrá que demostrar, con hechos, que su nuevo modelo es tan capaz como el Mercedes en condiciones reales.
Otro rival directo será el Land Rover Range Rover, que, aunque más enfocado al confort y la imagen de lujo, también ofrece un notable rendimiento fuera del asfalto. El Lexus LX, menos popular en Europa pero muy apreciado en otros mercados, también se posiciona en el mismo nicho. En todos los casos, se trata de modelos con una fuerte personalidad y un historial que BMW tendrá que igualar o superar.

¿Un TT puro con chasis de X5?
Entre los desafíos más evidentes para el G74 está la necesidad de equilibrar las capacidades todoterreno con el confort y el refinamiento esperados en un SUV de lujo. Un vehículo excesivamente orientado al off-road podría resultar incómodo o poco eficiente en el día a día, mientras que uno demasiado enfocado al confort perdería credibilidad frente a clientes que buscan un auténtico 4×4. BMW deberá encontrar el punto exacto que combine ambos mundos.
Además, el contexto normativo y las tendencias del mercado añaden complejidad al proyecto. El auge de las normativas de emisiones más estrictas y el impulso hacia la electrificación hacen que apostar por motores térmicos sea una decisión arriesgada a largo plazo. Sin embargo, para un lanzamiento previsto en 2029, la marca considera que todavía habrá un mercado sólido para este tipo de propulsiones, especialmente en regiones donde las infraestructuras de carga eléctrica no estén plenamente desarrolladas.
Para campo, pero no le faltará de nada
A nivel tecnológico, se espera que el G74 incluya las últimas innovaciones de la marca, como sistemas avanzados de asistencia a la conducción, conectividad de última generación, instrumentación digital personalizable y un interior de gran calidad, con materiales sostenibles y acabados artesanales. También es probable que cuente con modos de conducción adaptativos específicos para diferentes superficies, control de descenso, control de tracción optimizado y, como no, bloqueos de diferencial para garantizar la tracción en situaciones extremas.
Con todo, el G74 no será un modelo más dentro de la gama BMW. Su papel será doble: por un lado, abrirá un nuevo frente para competir en un segmento que la marca no había explorado de forma directa; por otro, servirá como escaparate de la capacidad de BMW para diversificar su oferta y adaptarse a nuevas demandas del mercado. El hecho de que pudiese sustituir al XM, un modelo que no ha alcanzado el éxito esperado, indicaría que la compañía está dispuesta a corregir el rumbo cuando es necesario.
De cara al cliente final, este SUV promete ser una propuesta muy atractiva. Tendrá un diseño robusto y atemporal, capacidades todoterreno reales, tecnología puntera y el refinamiento característico de BMW. La gran incógnita será el precio, que probablemente se situará en la franja alta del segmento, compitiendo directamente con las versiones más equipadas del Clase G y el Range Rover.
En cualquier caso, la llegada del G74 será una declaración de intenciones por parte de BMW. La marca bávara no solo quiere liderar en el asfalto, también quiere dejar huella en la tierra, el barro y la roca. Y lo hará con un modelo que, sobre el papel, tiene todos los ingredientes para convertirse en un nuevo referente entre los todoterreno de lujo.
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