Aunque la intrusión se considera limitada por parte de Stellantis, el caso coincide casi en el tiempo con el grave ciberataque que mantiene paralizada a Jaguar-Land Rover, revelando la creciente vulnerabilidad digital de la industria del automóvil.
Stellantis, uno de los mayores grupos automovilísticos del mundo, ha confirmado que ha sufrido una violación de datos a través de un proveedor externo en Norteamérica. La compañía ha explicado que el acceso no autorizado se produjo en una plataforma que respalda sus operaciones de atención al cliente en esa región.
Datos de contacto robados
Según el comunicado oficial, la información comprometida se limita a datos de contacto básicos, sin afectar a información financiera ni a otro tipo de datos sensibles. En cuanto se detectó la intrusión, Stellantis activó sus protocolos de seguridad, inició una investigación exhaustiva y notificó tanto a las autoridades como a los clientes potencialmente afectados. Además, la compañía instó a los usuarios a extremar la precaución frente a posibles intentos de phishing, recordando que cualquier comunicación oficial debe verificarse siempre a través de los canales corporativos.

Aunque la dimensión del ataque parece contenida, el hecho de que un proveedor externo haya sido la vía de acceso reabre el debate sobre la dependencia de terceros en la cadena digital de las grandes multinacionales. Con un entramado cada vez más complejo de plataformas de datos, software de gestión y servicios de conectividad, los fabricantes de automóviles se ven obligados a blindar no solo sus sistemas, sino también los de sus socios tecnológicos.
El episodio de Stellantis coincide en el tiempo con un incidente mucho más grave que afecta a Jaguar-Land Rover (JLR). El fabricante británico lleva semanas con su producción interrumpida tras un ciberataque que obligó a detener fábricas en Reino Unido, Eslovaquia, India y Brasil. El impacto ha sido tan severo que la empresa ha reconocido “graves disrupciones” en sus operaciones, con proveedores bloqueados y distribuidores incapaces de acceder a sistemas básicos. La reapertura de plantas no está prevista antes del 24 de septiembre, lo que pone en riesgo millones de libras en pérdidas y daña la credibilidad de la marca en un momento en el que desplegaba su ambicioso plan estratégico “Reimagine”.
Los dos casos reflejan una realidad cada vez más incómoda: la ciberseguridad se ha convertido en un pilar crítico de la automoción moderna. Hace apenas una década, los riesgos digitales apenas ocupaban espacio en las agendas de los consejos de administración. Hoy, sin embargo, los coches conectados, la electrificación y las fábricas inteligentes han transformado a los fabricantes en objetivos tan atractivos como los bancos o las grandes tecnológicas.
Síguenos en redes sociales
Síguenos en nuestras redes X, Facebook, TikTok e Instagram, o en nuestro canal de YouTube donde te ofrecemos contenidos exclusivos. Y si te apuntas a nuestra Newsletter recibirás las noticias más destacadas del motor.
Recibe nuestras noticias más recientes en tu correo
Te enviamos nuestra Newsletter cada semana con contenido destacado



