Con la llegada del verano aumentan los desplazamientos, y aunque no siempre se le preste la atención que merece, revisar el estado de los neumáticos es fundamental: son el único punto de contacto entre el coche y la carretera. Así que ya sabes, revísalos y si los tienes que cambiar estos cinco consejos te ayudarán a elegir bien.
1. No todo vale: monta solo medidas homologadas
Puede parecer obvio, pero muchos conductores no lo tienen en cuenta. Cada coche está homologado para rodar con unas dimensiones concretas de neumático. Si montas una medida que no corresponde o que no es equivalente, podrías tener problemas. Para comprobarlo, puedes mirar la ficha técnica del vehículo (apartado L.2 o en observaciones) o mirar las ruedas actuales, si estás seguro de que son las correctas.
Si te decantas por mirarlo en las ruedas encontrarás este tipo de nomenclatura 205/45 R17 89V, que son los parámetros principales que se deben mirar: anchura (205), perfil (45), diámetro de llanta (17, significando la R que es “radial”), índice de carga (soporta 580 kg por rueda) y código de velocidad (V, que permite hasta 240 km/h).
Es importante recordar que el diámetro exterior no puede variar más de un 3 % respecto al original y que deben estar homologadas el Reglamento CEPE/ONU correspondiente.

2. Lo barato puede salir caro
Hay neumáticos de bajo coste que cumplen, pero en general, el rendimiento y la seguridad de las marcas premium sigue estando un paso por delante. Un neumático de buena calidad puede marcar la diferencia en una frenada de emergencia, en el comportamiento sobre mojado o en la estabilidad en curva. Además, suelen tener una vida útil más larga, así que la diferencia de precio se amortiza con el tiempo.
3. Elige según tu coche y tu forma de conducir
No todos los neumáticos están pensados para todos los coches. Un modelo eléctrico, por ejemplo, demanda neumáticos con baja resistencia a la rodadura para aprovechar mejor la autonomía, pero que también soporten el alto par motor. En cambio, un coche deportivo necesita cubiertas que prioricen el agarre, la respuesta en curva y la estabilidad a alta velocidad. Lo mismo pasa con el conductor: si haces viajes largos, buscas confort y silencio. Si te gusta ir “alegre”, te interesará una goma que transmita confianza y precisión.

4. ¿Por dónde vas a circular? ¿Y con qué clima?
Aquí entra en juego la famosa elección entre neumáticos de verano, invierno o todo tiempo. En la mayoría de zonas de España, los de verano cumplen perfectamente. Pero si vives o viajas a menudo a zonas frías, con nieve o temperaturas por debajo de los 7 °C, los de invierno ofrecen mucha más seguridad. Los neumáticos all season son una solución intermedia interesante: no destacan tanto como los otros dos en sus respectivas estaciones, pero te libran de hacer el cambio dos veces al año.
5. La etiqueta europea: tu aliada silenciosa
Desde hace años, todos los neumáticos vendidos en Europa llevan una etiqueta que informa sobre tres parámetros fundamentales: eficiencia (cuánto consume el coche con ellos), agarre en mojado (cómo frenan sobre asfalto húmedo) y ruido exterior. También puede aparecer el símbolo de la montaña con el copo de nieve (válido para invierno) o el de la montaña helada (neumáticos nórdicos con adherencia sobre hielo).
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