El alto precio de los coches nuevos está cambiando la mentalidad de los conductores en Europa. Según el último estudio del Observatorio Cetelem, la mayoría de los compradores estaría dispuesta a asumir medidas impensables hace unos años —como rebajar estándares técnicos, ser más laxos con la seguridad de los coches, fabricar fuera de Europa o reducir la oferta de modelos— con tal de abaratar el acceso al automóvil.
Fabricar fuera de Europa ya no es un tabú
Uno de los datos más llamativos del informe es que el 56% de los europeos ve bien producir coches en países con menores costes, incluso si eso implica consecuencias sociales o medioambientales negativas.
En España el apoyo es ligeramente mayor (57%), por encima de Francia (52%) y de Alemania e Italia (50%). El dato refleja hasta qué punto el precio se ha convertido en el principal factor de compra en el mercado europeo, tradicionalmente vinculado a la producción local.
Menos normas y menos variedad para pagar menos
El encarecimiento del automóvil también está erosionando el consenso en torno a la regulación. El estudio revela que:
- El 72% de los europeos aceptaría relajar normas técnicas —incluidas seguridad o emisiones— para abaratar los coches.
- En España el apoyo alcanza el 74%.
- Países como Portugal o Polonia superan el 79%.
Además, el 76% de los europeos vería con buenos ojos reducir la variedad de modelos para bajar costes industriales. En España el respaldo llega al 77%, lo que sugiere que muchos compradores priorizan el precio frente a la personalización o la amplitud de gama.
Reducir márgenes: consenso casi total
Otra vía para abaratar los coches sería recortar los beneficios de los fabricantes. Aquí el consenso es prácticamente unánime:
- 75% de media en Europa
- 76% en España
El dato muestra una percepción social cada vez más extendida: que el precio del coche nuevo está desalineado con el poder adquisitivo real.
España lidera el apoyo a las ayudas públicas
Donde sí hay diferencias claras es en el papel del Estado. El 84% de los españoles apoya ayudas directas a la compra, casi diez puntos más que la media europea (76%). Solo Italia (85%) y Portugal (80%) presentan cifras similares.

El respaldo se mantiene alto incluso cuando se plantea el control directo de precios por parte de la administración (76% en España). Sin embargo, el apoyo cae cuando las subvenciones se dirigen a los fabricantes en lugar de al comprador: 66% en España y 57% de media europea.
La crisis del coche en Europa cambia la mentalidad del consumidor
El informe confirma un cambio profundo en la percepción del automóvil en Europa. El encarecimiento provocado por electrificación, normativa y costes industriales está llevando a muchos consumidores a aceptar soluciones que antes habrían rechazado: menos regulación, menos modelos o producción deslocalizada.
En otras palabras, el precio del coche nuevo se ha convertido en el principal problema del mercado europeo, hasta el punto de que la mayoría de compradores está dispuesta a sacrificar variedad, normas e incluso producción local con tal de volver a precios más asequibles.
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