Chinazo

Cómo evitar un chinazo en la luna delantera

Con este temporal, la carretera se llena de barro, tierra... y piedrecitas. Te contamos cómo evitar, o intentarlo, un chinazo en la luna de tu coche.

Vas por carretera tan tranquilo y, de repente… ¡Plaack! Un chinazo. Y, entonces, empieza la lotería. Puede ser que te haya roto o la luna o que no. Y si la ha roto, puede ser una pequeña marca reparable… o una raja que haga inviable arreglarlo de otra manera que no sea cambiando la luna.

Por suerte, es raro que alguien no tenga un seguro que no incluya sustitución de lunas, incluso aunque sea una póliza a terceros. Pero no lo vamos a negar: ya solo tener que llevar el coche al taller puede suponer un importante trastorno en el día a día.

Así que, y aunque no existe una fórmula mágica para evitar estos incidentes, vamos a recomendaros varias medidas que pueden reducir significativamente el riesgo de que te salte un chinazo.

Sin duda alguna, el factor más importante es mantener una correcta distancia de seguridad con respecto al vehículo que circula delante. Si no hay nadie delante, o está muy lejos, sus ruedas no nos podrán proyectar un china contra nuestra luna (o faro, capó…).

Este consejo es todavía más relevante cuando se circula detrás de camiones, furgonetas o vehículos pesados, ya que las ruedas de mayor tamaño y el mayor peso tienden a proyectar con más fuerza cualquier piedra suelta del asfalto.

Las obras, el sitio ideal para sufrir un chinazo

Además, muchos camiones de obra, grúas o vehículos industriales transportan materiales sueltos o mal sujetos, como tierra, grava, restos de hormigón o herramientas pequeñas. Todo esto puede caer sobre la calzada y convertirse en proyectiles peligrosos. Por tanto, si observas que el camión delante de ti lleva una carga inestable o sucia, lo mejor es aumentar todavía más la distancia o, si es posible, cambiar de carril para alejarte.

carreteras con obras
Las carreteras en obras son el lugar donde es más posible recibir un chinazo, aunque normalmente la velocidad es más baja.

Otro escenario habitual de chinazos son las carreteras secundarias con firme en mal estado, tramos recién reparados o zonas en obras. En estos lugares es habitual encontrar gravilla suelta, especialmente si se ha realizado un fresado reciente o se ha extendido una capa de riego asfáltico.

En estos casos, además de aumentar la distancia, es recomendable reducir la velocidad también. A menor velocidad, menos energía tendrá cualquier piedra que impacte contra el parabrisas, lo que reduce notablemente el riesgo de daños. Además, es importante tener especial cuidado al cruzarse con otros vehículos en estas vías, ya que una piedra proyectada lateralmente también puede causar un chinazo.

Cómo proteger tu luna

Por otro lado, en el mercado existen también soluciones complementarias para proteger la luna de posibles impactos. La más eficaz son son las láminas protectoras transparentes que se colocan sobre el parabrisas. Estas láminas, similares a los vinilos de protección que se usan en la carrocería, ayudan a absorber parte del impacto de pequeñas piedras y evitan que el cristal sufra un daño mayor.

Eso sí, en caso de optar por una de estas láminas, ten en cuenta que deben estar homologadas, deben ser completamente transparentes y te las deben instalar en un taller especializado. Su coste medio, ya instaladas, ronda los 200 euros.

También existen tratamientos cerámicos o nanotecnológicos que refuerzan la superficie del cristal y prometen cierta resistencia adicional frente a impactos leves. Su coste es de unos 20 euros de media, pero sus resultados no son como los de las láminas.

Revisa la luna por si hay pequeños chinazos

Tampoco te olvides de revisar regularmente el parabrisas en busca de pequeños impactos que a simple vista puedan pasar desapercibidos. A veces, un chinazo leve no se nota hasta que el cristal comienza a agrietarse por cambios de temperatura o por un bache.

Por eso, si detectas una pequeña rotura, lo mejor es acudir a un taller especializado lo antes posible para repararla, algo que les llevará unos pocos minutos y que evitará que haya que sustituir la luna y dejar el coche inmovilizado al menos 24 horas.

La mayoría de los chinazos pequeños se pueden arreglar en cuestión de minutos mediante técnicas de inyección de resina, y el coste suele estar cubierto por la póliza del seguro si incluye la cobertura de lunas.

Y recuerda que, por seguridad, si el chinazo está en un lugar en el que pueda afectar a la visión o si es muy grande y lo consideran como una falta grave, no superarás la ITV. Cambiar una luna tiene un coste de entre 300 y 600 euros, aunque puede llegar a superar ampliamente esa cifra en el caso de modelos premium o equipados con diferentes sistemas de ayudas a la conducción. Por eso, opta siempre por un seguro que te cubra el cambio de lunas, aunque sea a terceros.

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