Amsterdam, una ciudad contra el coche de combustión

Cuando las barbas de tu vecino veas pelar… Países Bajos prohíbe publicitar coches de combustión

Vale, no son vecinos-vecinos. Pero lo que sí es, es una medida incoherente con el marco comunitario europeo. El Ayuntamiento de Ámsterdam ha aprobado una ordenanza que impedirá a partir del próximo 1 de mayo de 2026 la publicidad exterior de productos derivados de combustibles fósiles, incluidos los automóviles con motor de combustión interna.

Los ayuntamientos de Países Bajos, en pie de guerra contra el coche de combustión. Amsterdam sigue el ejemplo de otros municipios neerlandeses como Haarlem, Nimega y Utrecht, que ya han adoptado restricciones similares para impedir la publicidad de vehículos de combsutión. La decisión, que busca ser un gesto radical contra el cambio climático, choca con el contexto regulatorio de la Unión Europea, donde la eliminación de la comercialización de coches térmicos no solo carece de fecha definitiva sino que, tras las últimas propuestas comunitarias, permitirá hasta un 10 % de ventas de vehículos con motor de combustión o híbridos bajo condiciones específicas después de 2035.

La ciudad de las bicis dice no a anuncios de coches

En una ciudad donde el ciclismo forma parte de la identidad urbana, la medida aprobada por la mayoría del consejo municipal de Ámsterdam —impulsada por partidos verdes y animalistas— representa una vuelta de tuerca ideológica que va mucho más allá de las actuales políticas climáticas de la Unión Europea.

A partir de mayo de 2026 estará prohibida la publicidad en vía pública de productos como los viajes en crucero, la aviación y los automóviles propulsados por gasolina o diésel, considerados como símbolos de los combustibles fósiles. La prohibición se aplicará en vallas, marquesinas y espacios públicos. Es cierto que los fabricantes de automóviles podrán seguir promocionando sus modelos con motor de combustión en televisión, internet, radio, cines y medios impresos.

Amsterdam, una ciudad contra el coche de combustión
Amsterdam, una ciudad contra el coche de combustión

Este tipo de veto publicitario puede parecer un gesto audaz en un contexto local que se define por ambiciones ecológicas, pero se vuelve especialmente discutible si se examina en perspectiva europea. En 2023, la UE acordó que los vehículos nuevos vendidos a partir de 2035 no deberán producir emisiones de CO₂, una normativa que en ese momento se presentó como una hoja de ruta clara hacia la electrificación total del parque automovilístico.

Esperemos que no…

Sin embargo, la Comisión Europea ha propuesto recientemente flexibilizar ese objetivo, introduciendo márgenes que permitirían que hasta un 10 % de las ventas de nuevos automóviles sigan siendo de motores de combustión o híbridos, siempre que se compensen esas emisiones mediante otras reducciones en toda la cadena de producción o mediante soluciones tecnológicas específicas.

Este cambio de rumbo en Bruselas —motivaciones que la propia Comisión ha descrito como “pragmáticas” ante las dificultades técnicas y económicas del sector automotriz europeo— no invalida los objetivos climáticos generales pero sí matiza la visión simplista de un calendario rígido de eliminación del motor térmico. La propuesta comunitaria reconoce que los fabricantes deberán reducir drásticamente las emisiones, pero deja espacio a tecnologías transicionales, híbridos enchufables o incluso combustibles sintéticos bajos en carbono, como los e-fuels que podrían prolongar la vida comercial de los motores de combustión más allá de 2035.

Amsterdam prohibe algo que no es ilegal

En este contexto, la decisión del Ayuntamiento de Ámsterdam de vetar la publicidad de coches térmicos se convierte en una medida desalineada con la realidad regulatoria de la UE. Más allá del simbolismo, este tipo de prohibiciones puede generar distorsiones importantes: se prohíbe la visibilidad de productos cuya venta no solo sigue siendo legítima en el mercado comunitario, sino que podría continuar con ciertas licencias incluso después de 2035.

Además, la medida llega en un momento en que el sector del automóvil europeo se enfrenta a retos estructurales profundos: competencia global, transición energética, escasez de materias primas y presión por mantener empleos y competitividad. Penalizar la exposición pública de productos que siguen siendo objeto de innovación y venta no solo parece una respuesta desproporcionada, sino que puede alimentar percepciones injustas sobre la industria automovilística y su papel en la transición ecológica.

Síguenos en redes sociales

Síguenos en nuestras redes X, Facebook, TikTok e Instagram, o en nuestro canal de YouTube donde te ofrecemos contenidos exclusivos. Y si te apuntas a nuestra Newsletter recibirás las noticias más destacadas del motor.

Recibe nuestras noticias más recientes en tu correo

Te enviamos nuestra Newsletter cada semana con contenido destacado

Scroll al inicio
logo autofacil 1 e1675364360529
Resumen de privacidad

Esta web utiliza cookies para que podamos ofrecerte la mejor experiencia de usuario posible. La información de las cookies se almacena en tu navegador y realiza funciones tales como reconocerte cuando vuelves a nuestra web o ayudar a nuestro equipo a comprender qué secciones de la web encuentras más interesantes y útiles.