Durante cien años, el Rolls-Royce Phantom ha sido mucho más que un símbolo de lujo. Ha sido un testigo silencioso –y a menudo, protagonista excéntrico– de los momentos más creativos del siglo XX y XXI. Su presencia es habitual en museos, galerías y colecciones privadas, pero también en el imaginario de quienes, como Salvador Dalí, supieron transformar lo cotidiano en arte.
Salvador Dalí y su extravagancia en un Phantom
En el París de 1955, Dalí llevó el surrealismo a las calles llenando un Phantom negro y amarillo con 500 kilos de coliflores, antes de irrumpir en la Sorbona para una conferencia irrepetible. No importaba el tema de la charla: el verdadero espectáculo fue el coche, convertido en performance, escultura móvil y mito instantáneo.

La relación del Phantom con el arte tiene raíces profundas. Desde sus primeros días, el modelo ha estado rodeado de genios como Henri Matisse o Pablo Picasso, sirviendo de inspiración para fotógrafos y pintores. Incluso la icónica «Spirit of Ecstasy», la escultura que corona cada Rolls-Royce desde 1911, es obra del artista Charles Sykes, quien supo capturar en metal la sensación de flotar sobre el asfalto.
En el Nueva York de los años 60, ambos compartieron tertulias y extravagancias, y Warhol llegó a poseer un Phantom de 1937, convertido por él mismo en icono pop. La imagen del Phantom reinterpretada en colores vibrantes, al más puro estilo Warhol, es hoy un homenaje a esa conexión entre la alta costura automovilística y la cultura popular.
Grandes coleccionistas, de Peggy Guggenheim a la familia Rothschild, han deseado y disfrutado de los Phantom. Este modelo ahora centenario ha desfilado por galerías como la Saatchi de Londres y el Smithsonian de Nueva York. También ha servido de estudio móvil para artistas como Dame Laura Knight, que pintaba desde su interior en los hipódromos británicos.
Espectacular Phantom, ayer y hoy
El recorrido técnico del Phantom es tan impresionante como su herencia artística. El primer modelo, lanzado en 1925, destacaba por su motor de seis cilindros en línea y su sofisticación mecánica. Cien años después, el actual Phantom VIII mantiene esa tradición de excelencia, con un V12 biturbo de 571 CV. Además, presume de suspensión neumática inteligente y un interior personalizable hasta el último detalle, donde el cliente puede encargar piezas de arte únicas para el salpicadero.
Síguenos en redes sociales
Síguenos en nuestras redes X, Facebook, TikTok e Instagram, o en nuestro canal de YouTube donde te ofrecemos contenidos exclusivos. Y si te apuntas a nuestra Newsletter recibirás las noticias más destacadas del motor.
Recibe nuestras noticias más recientes en tu correo
Te enviamos nuestra Newsletter cada semana con contenido destacado



