Uno de los factores que más influyen en la experiencia de uso de un coche eléctrico, especialmente para quienes dan el salto desde un vehículo de combustión, es el tiempo de carga. Si bien cada vez hay más puntos públicos y mejores baterías, no todos los usuarios tienen claro por qué algunos vehículos se cargan en 20 minutos y otros tardan más de ocho horas. ¿De qué depende exactamente el tiempo de carga de un coche eléctrico?
La respuesta, como suele ocurrir en el mundo del automóvil, no es única ni sencilla. En realidad, hay varios elementos que determinan cuánto tarda un eléctrico en recargarse, y entenderlos ayuda tanto a planificar mejor los desplazamientos como a optimizar el uso del vehículo.
Potencia del punto de carga
El primer factor es el más obvio: la potencia del cargador. No es lo mismo enchufar el coche a una toma doméstica convencional (lo que se conoce como carga lenta), que hacerlo a un punto de carga rápida en corriente continua.
En un enchufe convencional de 2,3 kW, el proceso de carga puede prolongarse más de 20 horas si se trata de una batería de tamaño medio. Por eso, muchos usuarios optan por instalar un wallbox en casa, con potencias que van desde los 3,7 hasta los 7,4 kW, e incluso 11 ó 22 kW si la instalación es trifásica. Con estos cargadores, los tiempos se reducen significativamente: un coche con batería de 40 kWh puede estar completamente cargado en unas 6 horas con un punto de 7,4 kW.
Por otro lado, los cargadores públicos en corriente continua (DC) alcanzan potencias muy superiores, desde los 50 hasta los 350 kW (en China ya los hay que alcanzan los 1.000 kW). Con ellos, muchos modelos pueden recuperar del 10% al 80% de la batería en menos de media hora. Ahora bien, para que eso sea posible, el coche también debe ser compatible con esas potencias.
Capacidad de la batería
No es lo mismo cargar una batería de 28 kWh, como la del Dacia Spring, que una de 77 kWh, como la de un Tesla Model Y Long Range. Cuanto mayor es la batería, más energía necesita para llenarse y, por tanto, más tiempo tarda si el punto de carga no puede suministrar una gran potencia.
Dicho de otra manera, la batería es como un depósito de combustible: a más capacidad, más autonomía, pero también más tiempo para “llenarla”, sobre todo si se hace en casa.

Potencia máxima de carga del coche
Este punto es fundamental y muchas veces se pasa por alto. No todos los coches eléctricos admiten las mismas potencias de carga. Por ejemplo, algunos modelos están limitados a 50 kW en carga rápida, mientras que otros admiten hasta 150, 250 o incluso más de 300 kW en corriente continua. En corriente alterna, también hay grandes diferencias: muchos modelos solo cargan a 7,4 kW en casa, mientras que otros como el Renault Zoe admiten hasta 22 kW en trifásico.
Esto significa que, aunque conectes tu coche a un punto ultra-rápido de 300 kW, si tu vehículo solo acepta 100 kW, la carga no será más rápida de esos 100 kW. Por eso es importante conocer las especificaciones del vehículo y del cargador antes de sacar conclusiones.
Nivel de carga inicial y porcentaje final
La velocidad de carga no es constante durante todo el proceso. Lo habitual es que entre el 10% y el 80% la carga se mantenga a un ritmo alto pero, a partir de ese umbral, el sistema comienza a reducir la velocidad para preservar la vida útil de la batería. Este proceso se llama “curva de carga”, y varía según el modelo.
Por esta razón, muchos usuarios optan por cargar el coche hasta el 80% en viajes largos y continuar su ruta, ya que completar el 100% puede suponer un tiempo adicional desproporcionado para la ganancia de autonomía.
Temperatura de la batería y condiciones externas
Otro factor menos visible, pero que influye especialmente en invierno, es la temperatura ambiente y la temperatura de la batería. A bajas temperaturas, la batería puede tardar más en aceptar carga, especialmente en cargadores rápidos. Algunos vehículos incorporan sistemas de climatización de la batería para evitar este problema, precalentándola antes de llegar a un punto de carga rápida.
De hecho, modelos como los Tesla o los Hyundai Ioniq 5 incluyen una función que activa el acondicionamiento térmico de la batería cuando se navega hacia un cargador rápido, asegurando así un tiempo de carga óptimo.
Estado de la red eléctrica
En entornos domésticos, la carga puede verse limitada si hay otros electrodomésticos consumiendo energía. Algunas instalaciones permiten programar la carga para que se realice en horarios de menor consumo (por ejemplo, durante la noche) o repartir la potencia entre distintos dispositivos.
En cargadores públicos, si varios vehículos están conectados al mismo punto, es posible (de hecho es lo habitual) que la potencia se reparta entre ellos, reduciendo la velocidad de carga individual. Es decir, que puede que el cargador sea de 350 kW pero, si hay otro coche cargando, los dos cargaréis a un máximo de 175 kW.
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