DFSK. Sí, una marca china. Otra más de las que están afianzándose en nuestro país, aunque lo cierto es que ya lleva un tiempo operando por nuestro país. Y no es extraño, sobre todo porque después de convivir unos cuantos días con este DFSK E5 uno que se queda con la sensación de que “sí, tiene sus cositas… pero por ese precio, es una compra muy interesante”.
Pero empecemos explicando qué es un DFSK E5. Se trata de un SUV de 4,76 metros y siete plazas que, en realidad, es la variante híbrida enchufable del DFSK 600 (que sólo se vende con un motor 1.6 turbo de 184 CV con etiqueta C por 28.498 euros).

Sin embargo, el DFSK E5 recurre a una mecánica formada por un motor 1.5 de gasolina con cuatro cilindros y 102 CV y otro eléctrico de 177 CV que, en conjunto, entregan 218 CV. Tiene etiqueta Cero de la DGT, tracción delantera y una caja de cambios automática que cuenta con múltiples relaciones y que no permite ser manejada de forma manual. Pesa 1.895 kilos; no es mal dato.
Cuenta con una batería de litio de 17,5 kWh que sólo se puede cargar en corriente alterna a un máximo de 6,6 kWh, es decir, que se puede por completo en unas cuatro horas. Homologa 64 kilómetros de autonomía eléctrica. No cuesta rondar los 50 kilómetros reales.
Cómo es por dentro el DFSK E5
El interior del DFSK E5 nos ha convencido. Si empezamos por el puesto de conducción, nos encontramos con unos materiales muy aparentes. La madera sintética da el pego, y los plásticos que parecen ser aluminio distan de serlo, pero su tacto es bueno.

Los botones tienen buen tacto, y todo parece estar suficientemente bien ajustado y rematado. Y, salvo en la tapa del hueco que hay delante del cambio o el propio pomo, no hay plástico negro piano. ¡Aleluya, hermanos!
Lógicamente, también tiene sus cositas, como cualquier coche. Pero no son graves. Por ejemplo, cuando accionas la palanca de cambios, echas en falta un tacto un poco más sólido y menos ‘plasticoso’, pues recuerda un poco a un joystick de una consola de videojuegos de hace años. O la tapa de la guantera, que no termina de ajustar bien… aunque en marcha tampoco se transforma ni en ruidos ni en vibraciones.
También hay una gran pantalla central y la instrumentación es también digital. Por la calidad de la pantalla o por su respuesta, no le pongo muchas pegas. Y que haya botones físicos para la climatización o algunas funciones de la conducción las libera de un exceso de responsabilidad, y eso es bueno.


Sí es cierto que, al principio, la navegación por los menús es un tanto particular, pues los chinos y los europeos seguimos teniendo conceptos diferentes de lo que es la lógica en estos aspectos. Pero, después de una semana con el coche, ya me había adaptado sin grandes problemas.
Después, la postura al volante es buena, y el asiento resulta muy cómodo, aunque quizá haya quien prefiera un mullido un poco más firme. También cumple en lo que a sujeción en curva se refiere.
Un coche especialmente amplio para los ocupantes, pero…
Sin embargo, si hay un aspecto que nos ha gustado especialmente es el del espacio en las plazas traseras. En las plazas centrales hay mucho espacio para las piernas y anchura suficiente como para que tres adultos puedan viajar con bastante comodidad.


Hay tanto espacio para las piernas traseras que es muy fácil ganar espacio en la tercera fila. De manera que detrás pueden viajar personas de más de 1,70 metros siempre que no les importe viajar con las piernas un tanto flexionadas y, también, que cuenten con cierta agilidad para acceder a esa tercera fila. Eso sí, siempre y cuando «negociemos» con los ocupantes de la segunda fila para que se echen un poco para adelante.
No es que el acceso a esa tercera fila sea malo, pero sí es cierto que, como ocurre en todos los coches de este tipo, acceder a esos asientos requiere un mínimo de contorsionismo.


A modo de apunte, y teniendo en cuenta que es un coche eminentemente familiar, sólo hay dos Isofix en esta fila. Es lo habitual, pero con el espacio que hay, igual podrían haber ajustado un poco más para meter ese tercer anclaje, un aspecto que no tienen muchos rivales.
Por otro lado, nos ha sorprendido que los enganches quedan demasiado cubiertos por la tapicería, de forma que es un tanto complicado colocar la base de las sillitas. Se lo perdonamos, pues no es lago que tengas que anclar a diario…


El mayor defecto de este DFSK E5 viene ‘provocado’ en parte por esta gran amplitud. Tener tanto espacio ahí obliga a ‘renunciar’ a tenerlo en otro sitio (también influye la ubicación de la batería), y por eso el DFSK se conforma con un maletero de 465 litros cuando vas con cinco plazas (lo normal en un coche así sería no bajar de los 650 litros). Si llevas las siete plazas desplegadas, son 187 litros.
Cómo va el DFSK E5
En marcha, el DFSK E5 es otro de esos modelos chinos que destaca por comodidad y por facilidad de uso. También es agradable de manejar. Para quien busque un coche para moverse de esa manera por ciudad o por carretera, es un coche interesante.
Básicamente, tiene dos modos de funcionamiento: eléctrico e híbrido. Con una carga en modo 100% eléctrico puedes hacer unos 50 km reales sin grandes problemas. En modo híbrido, y con conducción normal, no agotarás la batería y te puedes mover sin enchufar el coche sin problemas, pero el consumo se sitúa en torno a los 7 L/100 km. No nos parece demasiado, sinceramente.

Por prestaciones, es un coche que se desenvuelve bien a la hora de afrontar fuertes aceleraciones de forma puntual, como en un adelantamiento o en un carril de aceleración. Tarda 7,5 segundos en pasar de 0 a 100 km/h, que no está nada mal.
Sin embargo, no es un coche para disfrutar de un mínimo de deportividad de una carretera de curvas, sobre todo por el funcionamiento del cambio. No pasa nada porque, simplemente, no es su objetivo. Pero sí conviene aclarar en lo que este DFSK E5 es bueno y en lo que no tanto.
Además, la puesta a punto del chasis tampoco sabe lo que es la deportividad. ¿Va bien? Sí. ¿Tiene reacciones extrañas? No. ¿Se nota pesado? No en exceso. Pero sí es cierto que va un tanto blando de suspensión, en una clara apuesta por la comodidad.
También lo es que, en términos de guiado, se ha preferido evitar cualquier sobresalto antes que apostar por la agilidad. Y, teniendo en cuenta el planteamiento del coche, nos parece una decisión acertada.
Por precio, el DFSK E5 ahora mismo no tiene rival
Y nos parece acertada entre otras cosas porque, viendo el precio del coche, tampoco creemos que tampoco se le puede pedir mucho más… Este DFSK E5 vale 35.499 euros. El segundo SUV de siete plazas híbrido enchufable más barato en el mercado es el Ebro S800 PHEV, que arranca en los 42.279 euros. Es decir, casi 7.000 euros más. Y hay que irse hasta los 44.660 euros para encontrarnos en el Peugeot 5008 Plug-in Hybrid de 195 CV. Y eso son ya más de 9.000 euros de diferencia.
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