Seguramente te flipen los coches tanto como a mí. Lo que no tengo tan claro es que seas un demente como lo soy yo, tanto como para comprar un Jeep Wrangler YJ y transformarlo en la réplica del Wrangler Sahara de Jurassic Park más exacta de toda España. Bueno, ese soy yo. Ahora lo tengo en el garaje y me ha costado un pastón, pero es único. Y sólo verlo ahí aparcado, ya emociona. Tanto como cuando los niños sonríen pegados a la ventanilla del coche de sus padres cuando me ven pasar.
O más bien me adelantan porque esto es un camioncito. Es un todo terreno puro, de los bestias, fabricado entre 1986 y 1995, siendo esta unidad una de las últimas, de 1995, lo justo para poder matricularse como histórico. La generación YJ es la primera de la saga Jeep Wrangler, que sucedió a los Jeep CJ Series. Y se fabricó, como decíamos, hasta 1995, cuando fue reemplazado por la generación TJ, mucho mejor en casi todo.
"; }Ver esta publicación en Instagram
Así era el Jeep Wrangler YJ
Del Wrangler YJ han existido diversas versiones y evoluciones pero en términos generales mide 3,88 metros de largo, 1,70 metros de ancho y 1,83 metros de alto. Y tiene cuatro plazas, aunque las dos traseras enanas. Y lo hubo con techo rígido, de fibra (desmontable) y de lona.
Respecto a sus motorizaciones, inicialmente llevaba un motor 2.5 de cuatro cilindros en línea, que es el que tengo yo, con 121 CV de potencia y 189 Nm de par. También llegó con un propulsor 4.2 de seis cilindros en línea que apenas mejoraba esas cifras. Luego, en 1991, fue sustituido por un 4.0, también de seis cilindros, con 184 CV de potencia y 290 Nm de par, que es el verdaderamente deseado.

Pero bueno, el 2.5 va muy bien, siempre que asumas que precisa de 14,8 segundos para acelerar de 0 a 100 km/h y que no pasa de 150 km/h. Pero bueno, en esta clase de coches las prestaciones pasan a un segundo plano. O tercero. Además tiene una respuesta muy táctil, muy instantánea, y el coche, a pesar de que tiene holguras que reflejan sus años, te transmite todo de forma nítida a través de la dirección, de los pedales, de la palanca del cambio y hasta del asiento.
La conducción off-road auténtica
No gasta poco, claro, homologa 13,4 L/100 km, aunque por algún motivo yo he registrado consumos reales que se sitúan un poco por debajo de eso. Esta unidad lleva cambio manual, por cierto, aunque hubo uno automático en opción. Y por supuesto incluye una tracción total conectable con reductora que funciona a las mil maravillas.

Claro que luego conducirlo por autopista, una vez superas los 100 km/h, se convierte en una aventura. Aire, ruido, todo. Las suspensiones con ballestas y los neumáticos de tacos BF Goodrich All-Terrain otorgan cero agarre lateral, pero es una lapa sobre tierra y más lo es cuanto más se complica en terreno.
Por supuesto no tiene aire acondicionado ni cualquier concesión al confort que te puedas imaginar, aunque sí dirección asistida, que se agradece mucho a la hora de hacer girar esas ruedacas en parado.
La transformación en la réplica de Jurassic Park tiene su aquel, no te creas que es sólo un trabajo de pintura. También has de encontrar las llantas (muy raras en Europa), las matrículas, la tarjeta que cuelga del retrovisor, los cubrebarras, los faros de largo alcance, el cabestrante y unas cuantas cosas que se me olvidarán. Pero dime que no es una pasada…
Síguenos en redes sociales
Síguenos en nuestras redes X, Facebook, TikTok e Instagram, o en nuestro canal de YouTube donde te ofrecemos contenidos exclusivos. Y si te apuntas a nuestra Newsletter recibirás las noticias más destacadas del motor.
Recibe nuestras noticias más recientes en tu correo
Te enviamos nuestra Newsletter cada semana con contenido destacado



