Hasta finales del XIX, desplazarse significaba seguir una vía férrea o comprar un pasaje de barco. El 29 de enero de 1886 Karl Benz patentó su triciclo motorizado; meses después, Gottlieb Daimler puso motor a un carruaje de cuatro ruedas. Eran prototipos costosos, ruidosos y poco fiables, pero contenían la promesa de emancipar al viajero de horarios y estaciones. Dos años más tarde John Dunlop inventó el neumático inflable, brindando confort y tracción a la nueva especie de vehículo.
Coches para todos

La auténtica democratización llegó en 1908 con el Ford Model T. Aplicando la línea de montaje, Henry Ford redujo el tiempo de ensamblaje de 12 horas a 90 minutos y bajó el precio de 850 $ a 300 $. Estados Unidos pasó de 8 000 coches a 9 millones en apenas quince años. Con ellos nacieron hoteles a pie de la ruta, gasolineras y, sobre todo, la iconografía de la carretera: señales, mapas plegables…
En paralelo, otros ingenieros fusionaron la bicicleta con el motor de combustión y crearon la motocicleta. La «Reitwagen» de Daimler-Maybach (1885) apenas alcanzaba los 18 km/h, pero abrió una senda que otras marcas, ahora míticas, recorrerían con avidez. Para muchos países emergentes, la moto se convirtió en la puerta de entrada a la movilidad motorizada por su bajo coste y mantenimiento.
El crecimiento explosivo trajo desafíos. Las calles empedradas resultaron letales a 40 km/h, así que ciudades como Cleveland instalaron en 1914 el primer semáforo eléctrico. Llegaron después pasos de peatones, cinturones de seguridad (Volvo, 1959) y airbags (1973). Cada innovación salvaba vidas mientras permitía velocidades mayores.
El éxito de la movilidad: el transporte privado
En la segunda mitad del siglo XX, el coche moldeó el territorio. Estados Unidos inauguró la red interestatal en 1956; Europa la emuló con autopistas radiales. Surgieron suburbios residenciales, centros comerciales y el concepto de «viaje vacacional» masivo. El camión sustituyó al vagón de carga en distancias medias, dando alas al consumo inmediato.

Pero el éxito sembró sus sombras: contaminación, atascos y dependencia petrolera. La crisis del 73 disparó el precio del crudo y obligó a repensar consumos; en 1997 Toyota lanzó el Prius, primer híbrido de gran serie. Luego llegó Tesla a reivindicar la tracción eléctrica que ya existía en 1900, ahora con baterías de litio y actualizaciones vía software.
Hoy el automóvil encara un triple giro: electrificación, conectividad y autonomía. Los sensores LIDAR sustituyen a los retrovisores; los smartphones se vuelven llave y cuadro de mandos. Aun así, subsiste la misma emoción que sintió Benz al cruzar Mannheim: la de pisar un pedal y que el mundo comience a moverse a tu antojo.
Sigue leyendo sobre la historia de la movilidad aquí →
Síguenos en redes sociales
Síguenos en nuestras redes X, Facebook, TikTok e Instagram, o en nuestro canal de YouTube donde te ofrecemos contenidos exclusivos. Y si te apuntas a nuestra Newsletter recibirás las noticias más destacadas del motor.
Recibe nuestras noticias más recientes en tu correo
Te enviamos nuestra Newsletter cada semana con contenido destacado



