Circulación en carretera

La distracción, el verdadero enemigo en las carreteras españolas

Durante la última campaña de vigilancia de la DGT, cuatro de cada diez conductores denunciados usaban el móvil al volante. Estas cifras siguen reforzando el hecho de que el factor más determinante en los accidentes de tráfico en nuestro país es la distracción.

En España, durante muchos años se nos ha repetido que la velocidad era el gran enemigo de la seguridad vial. Sin embargo, la realidad que dibujan los datos más recientes de la Dirección General de Tráfico (DGT) sigue demostrando que la distracción al volante es la causa principal de la siniestralidad en carretera.

Conductores y distracciones
Conductores y distracciones

 

El móvil, líder destacado en la distracción

La última campaña de vigilancia realizada por la DGT entre el 6 y el 12 de octubre lo deja claro. De los 404.258 vehículos controlados por los agentes de la Guardia Civil, 7.983 conductores fueron denunciados por realizar conductas prohibidas durante la conducción. Y de las 8.088 denuncias totales, 3.283 (el 40,6%) correspondieron a una sola infracción: usar el teléfono móvil mientras se conduce.

Pese a la pérdida de seis puntos del carné y al riesgo que supone apartar la mirada durante apenas unos segundos, miles de conductores siguen cayendo en la tentación de mirar la pantalla. Una distracción de tres segundos a 120 km/h equivale a recorrer más de 100 metros a ciegas.

Teléfono al volante
Teléfono al volante

Otros comportamientos preocupantes

La campaña también revela otros comportamientos preocupantes: 427 conductores fueron denunciados por abrocharse el cinturón en marcha -5,3 por ciento-, y 351 por usar cascos o auriculares -4,4 por ciento- conectados a aparatos reproductores de sonido. También se han detectado casos insólitos: 239 conductores leían al volante, 135 buscaban objetos, 87 se distraían con los acompañantes y 63 comían mientras conducían.

El problema no se limita al uso del móvil. De hecho, los agentes detectaron a 825 conductores que, además de cometer una distracción, superaban la tasa de alcohol permitida -10,3 por ciento de los sancionados-, y a 786 -9,8 por ciento-que habían consumido drogas. Una combinación que multiplica el riesgo y demuestra que la conducción distraída y la conducción bajo los efectos de sustancias son fenómenos que se solapan con frecuencia.

La DGT insiste en que mantener la atención plena al volante es el mejor seguro de vida, pero la estadística revela un mal enquistado: el uso del teléfono móvil se ha convertido en un hábito tan cotidiano como peligroso. Hace décadas, el enemigo declarado por las autoridades era el exceso de velocidad; hoy, lo es la hiperconectividad.

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